Viernes, 11 de Abril de 2008

"Yo era un troglodita"

El músico brasileño dice que la música popular de su país fue hecha por analfabetos

JOAN VICH MONTANER ·11/04/2008 - 12:12h

Tom Zé. SEMEYAPRESS

"Tenéis que venir a mi concierto, no es aburrido, no es cultura. Es alegría y diversión, pero diversión inteligente". Quien habla es Tom Zé, uno de los padres del tropicalismo. Junto con Caetano Veloso, Gilberto Gil y Os Mutantes, entre otros, Zé construyó la leyenda de ese género en discos traviesos y revolucionarios. Impartió esta semana en Gijón un taller de composición y experimentación musical. Actúa hoy en el Teatro de la Laboral de Gijón, y el domingo en el Auditorio de Santiago de Compostela.

También está actuando en España Gilberto Gil, actual ministro de Cultura de Brasil. ¿Cree que la política afecta a su carrera musical?

Sí, está claro que le ha perjudicado. Quien toma responsabilidades en una cosa pública acaba envuelto en el vendaval que la rodea.

"Yo era un bárbaro que hacía canciones absurdas, pero Gil y Veloso me aceptaron"

Viniendo de un movimiento utópico como era el tropicalismo, ¿cómo cree que afrontó el choque con la realidad del ministerio?

El tropicalismo siempre dijo que no tenía nada que ver con la política. El movimiento de los años sesenta, localizado en Estados Unidos o Inglaterra, quería cambiar el mundo. El tropicalismo sólo  hacía música.

¿En el tropicalismo no había motivación política?

Un género musical es mucho más rebelde que las palabras revolucionarias. Las canciones de Gil y Caetano pusieron al país en contacto constante con nuevas formas que naturalmente inducían a maneras de pensar diferentes, y que mantenían a una nación que estaba sometida bajo la sombra de una dictadura en una efervescencia de actividad cultural muy grande. En Brasil, la canción popular siempre fue capaz de influir en la capacidad de pensar de la población. Sobre todo, si tenemos en cuenta que se trata de un país que no lee. En un país como Brasil, la canción popular ocupa el lugar del libro.

"Un género musical es más rebelde que las palabras revolucionarias"

40 años después del tropicalismo, ¿cuál cree que ha sido su influencia?

Nacimos y nos criamos analfabetos. Fuimos la primera generación que los padres mandaron a educar y nos encontramos con el proceso de datos, con el lenguaje de la televisión, con la derrota de los tipos de imprenta de Gutemberg. Todos los otros compositores brasileños -Chico, Edu Lobo, Vinicius de Morães- fueron educados con la palabra escrita. Nosotros fuimos el brazo divulgador que, a través de la música popular, instaló la segunda Revolución Industrial en un país del Tercer Mundo miserable como Brasil.

¿Ha leído ‘Verdad tropical', la autobiografía de Caetano Veloso? Leyéndola, parece como si todo lo que ha sucedido en Brasil desde 1960 tuviera que ver con él.

Sí tiene que ver. Con él y con Gil. Pero cuando ellos hacían bossa nova, en 1964, fui yo quien llegó con formas extrañas. Yo era un troglodita al lado de esas personas finas, músicos de calidad. Yo era un bárbaro que hacía canciones absurdas, pero me aceptaron porque era extraño y diferente a ellos. Participé del tropicalismo hasta 1973, cuando entré en lo que llamo el gran agujero de ostracismo. En 1990, cuando estaba a punto de trabajar en una gasolinera, me llegó la noticia de que David Byrne estaba interesado en mí. Así que si no acabé poniendo gasolina y estoy aquí hablando es gracias a Byrne. Ahora él va a cantar en mi nuevo disco, pero eso todavía es secreto.

Pues se lo está contando a un periodista.

¡He contado un secreto a un periodista!