Viernes, 11 de Abril de 2008

Vuelan los cuchillos en la corte de Aguirre y Gallardón

Gallardón llama “indecisa” a Aguirre, quien recula en su pelea por el puesto de Rajoy. En el PP creen que su líder ya da a los dos por amortizados y critican a Acebes por “no poner orden”.

MARÍA JESÚS GÜEMES ·11/04/2008 - 06:25h

La “declaración de Pekín” se convirtió ayer en todo un revulsivo para el PP de Madrid. Las palabras de Alberto Ruiz-Gallardón desde China fueron analizadas con lupa por los fieles a Esperanza Aguirre. El alcalde de Madrid iba para hablar de los juegos olímpicos. Y lo hizo. De los de allí, de la candidatura que quiere que la capital presente en el 2016 y, sobre todo, de los que se disputan dentro de su partido.

Gallardón esperó a estar lejos de casa para dar su opinión sobre Aguirre. Fue algo más delicado que su mano derecha, Manuel Cobo, quien pocas horas antes había acusado a la presidenta madrileña de “montar un espectáculo”. El regidor simplemente dijo que  el momento escogido por la lideresa para entonar su “no me resigno” le parecía una “falta de elegancia y colaboración” con Rajoy.

Fue más allá en otras cuestiones. “El hecho de que, desde mi deseo y desde mi pronóstico, ella no vaya a ser presidenta [del PP] no significa que no tenga su sitio en el partido”, remarcó. Eso, unido a su insistencia en señalar la “indecisión” de Aguirre y los escasos apoyos que recibiría de presentar su candidatura, se interpretó como una auténtica declaración de guerra.

Además, Gallardón mostró su apoyo sin fisuras al presidente del PP. Y, por una vez, no pidió un puesto en el partido. Siempre que lo ha hecho ha fracasado en el intento.

Las peleas entre Aguirre y Gallardón son ya un clásico dentro del PP.  Pero ahora, con un congreso a la vista, adquieren una dimensión espectacular. Ambos dirigentes y, sobre todo, sus respectivas cortes se han enzarzado en una espiral de provocaciones. Ayer volaban los cuchillos. Así, mientras Cobo se reafirmaba en sus declaraciones y recordaba que él, al menos, jamás diría aquello de “que calladita está más guapa, ” —como le espetó en una ocasión Aguirre a Gallardón—, el portavoz en la Asamblea de Madrid, Antonio Beteta, antiguo aliado del alcalde le replicaba a éste que “no tomar una decisión no es ser indecisa”, sino que es “tomar la decisión de no tomar la decisión”. Su adjunto, Juan Soler, llegó a acusarle de “participar en el lavado de cara del régimen despótico chino”.

En la dirección nacional observan atónitos el panorama. Creían que después del capítulo de la lista por Madrid ya lo habían visto todo. Pero no pueden ocultar su preocupación por la imagen de división que trasladan del partido. Más cuando Rajoy hace constantes llamamientos a la unidad interna.

Cómo lo ve la dirección

Los colaboradores de Rajoy creen que su jefe ya da por “amortizados” tanto a Aguirre como a Gallardón por sus rifirrafes. Y miran más hacia su secretario general a quien le critican que no cumpla con su papel y “ponga orden”. Pero Ángel Acebes está “en funciones” y centrado en preparar la cita congresual.

Rajoy, que se confiesa “tranquilo” porque ya sabe “como funciona esto”, tiene previsto seguir en “su línea”. Algo que a los suyos calma y a los más críticos, con sus últimas decisiones, desquicia.

A estos últimos es a los que les cuesta más contenerse. Y sino que se lo digan a Ignacio González, el número dos de Aguirre, que ayer salió a defenderla de inmediato. El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno regional aseguró ayer que Aguirre “no tiene pensado presentarse al Congreso”. Denunció la “habitual coincidencia de planteamientos” que existe entre Gallardón y José Blanco, el secretario de Organización del PSOE y animó al alcalde a presentarse si así lo deseaba. “Ahora tiene una nueva oportunidad”, dijo.

La presidenta de la Comunidad de Madrid también quiso explicarse. Aguirre comentó que su “interés” de cara al Congreso del PP no es “personal” y  que lo que pretende realmente es “abrir el debate ideológico” en su partido.

Marcha atrás

Dentro del PP son cada vez más los que piensan que la lideresa está dando marcha atrás y que ya sólo persigue mantener su cuota de poder. No les gusta que presuma tanto de sus resultados y le recuerdan que el crecimiento más espectacular de las generales se registró en la región de Murcia y en la ciudad de Málaga.