Jueves, 10 de Abril de 2008

Al rescate de Madagascar

Un equipo internacional de investigadores presenta un plan para salvar todas las especies endémicas de la isla africana

MANUEL ANSEDE ·10/04/2008 - 23:00h

Un diminuto camaleón de Madagascar. JULIE LARSEN / WILDLIFE CONSERVATION SOCIETY

La mitad de todas las especies vegetales y tres cuartas partes de los vertebrados conocidos se concentran en unos pocos puntos calientes de biodiversidad, que apenas ocupan el 2,3% de la superficie del planeta. La isla de Madagascar, en el sureste de África, es una de estas exhibiciones de la naturaleza. Su fauna parece sacada de otra galaxia. El 80% de los animales malgaches no se puede encontrar en ninguna otra parte del planeta. La mitad de las especies de camaleón y todos los lemures del mundo están allí. Y en ningún otro lugar más.

En Madagascar, los científicos descubren nuevas especies a la misma velocidad con que otras se extinguen sin haber sido descritas. Para detener esta hemorragia, el Gobierno del país anunció, en 2003, su intención de triplicar las áreas protegidas, hasta alcanzar los 60.700 kilómetros cuadrados, el 10% de la superficie total del país. Pero, ¿cómo proteger una isla con 13.000 especies endémicas?

Un equipo internacional de 80 expertos ha solucionado el puzle planteado por el Gobierno de Marc Ravalomanana. Su trabajo, publicado hoy en Science, señala los puntos débiles que es necesario custodiar para proteger todas las especies de la isla. Los investigadores han utilizado un complejo algoritmo matemático para detectar las especies que requieren una atención prioritaria y han elaborado un mapa de carreteras de la biodiversidad sin precedentes.

Según la coordinadora del proyecto, Claire Kremen, de la Universidad de California, en Berkeley (EEUU), este proyecto marca un punto de inflexión en la historia de la conservación. "La conservación se ha centrado tradicionalmente en la protección de una especie o de un grupo de ellas a la vez, pero con ese enfoque tan individual no llegaremos a tiempo en nuestra carrera contra la extinción", advierte Kremen.

Sanguijuelas y tormentas

Los investigadores han pasado tres años en la isla para recopilar todos los datos necesarios para su estudio. La orografía de Madagascar no se lo ha puesto fácil. El terreno es abrupto y hay pocas carreteras, por lo que, en muchas ocasiones, los investigadores estaban obligados a caminar 30 kilómetros para hacer el trabajo de campo. "Simplemente identificar las especies de la isla y determinar su localización es muy complicado", señala Kremer.

"Hemos vivido durante meses en tiendas de campaña, soportando sanguijuelas y lluvias torrenciales, comiendo arroz y judías, para documentar la distribución de animales y plantas en un área específica. Cada dato está ganado con sudor", añade con orgullo.

"Es gratificante saber que esta labor ha puesto a muchas especies en el mapa de la protección"

Gracias a este esfuerzo, los investigadores han clasificado como puntos prioritarios algunas zonas que, hasta la fecha, habían sido despreciadas en favor de las grandes extensiones arboladas, incluyendo bosques costeros y macizos montañosos en el interior de la isla. Según los científicos, existen colecciones de datos similares en otras partes del mundo, por lo que su método de análisis se puede exportar a otros núcleos de biodiversidad.

"Hemos pasado varios años de nuestras vidas recopilando estos datos y mucha gente se pregunta por qué, pero es gratificante saber que esta labor ha puesto a muchas especies en el mapa de la protección", confiesa Kremen.

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