Jueves, 10 de Abril de 2008

Fuster y Sampedro creen que la sociedad actual está "al borde del infarto"

EFE ·10/04/2008 - 19:21h

EFE - El escritor y académico José Luis Sampedro, durante la presentación del libro "La ciencia y la vida", en el que Olga Lucas recopila las conversaciones surgidas en la relación médico-paciente entre Valentín Fuster y Sampedro en el hospital Monte Sinaí, donde el médico español le salvo la vida, hoy en Madrid.

"La Ciencia y la Vida" se han dado cita hoy en la presentación de un nuevo libro que lleva este título y que refleja las conversaciones de dos sabios, Valentín Fuster y José Luis Sampedro, quienes coinciden en que "la sociedad actual está enferma y al borde del infarto".

La autora, Olga Lucas, ha plasmado el diálogo entre el científico y el filósofo en esta obra, editada por Plaza & Janés, y en cuya presentación participó el ministro de Sanidad en funciones, Bernat Soria.

Desde que el escritor José Luis Sampedro fuera tratado por el doctor Fuster en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York, entre ambos surgió algo más que una simple relación médico-paciente.

El libro es fruto del intercambio de sus ideas, de las que se desprende una visión de una sociedad en "decadencia y declive", si bien Fuster aventaja en "optimismo" al autor de "La Sonrisa Etrusca" que, sin más, vaticina apocalíptico que el mundo "se desmorona".

El pensador asegura desde "el espíritu" que el mundo está aquejado de problemas de corazón que le llevarán al infarto porque tiene las arterias y las venas "llenas de coches aparcados en las calles", de modo "que parecen un garaje".

"La velocidad de la circulación" es un dato que corrobora, en opinión de Sampedro, que el estrés es, en el momento actual, un "problema más grave que la depresión" y eso se refleja en un constante acelerarse, que va en contra de "las posibilidades humanas".

Las prisas, lamentó el también catedrático de Estructura Económica, arrasan con las palabras que se usan como si fueran "dinero" en la sociedad de consumo.

"Esto se está desmoronando y me alegro", aseveró Sampedro, para agregar que el mundo está recibiendo "avisos tremendos" de que la situación es "insostenible si se sigue haciendo lo mismo" y de que "no puede continuar y, de hecho, no continuará".

Comparó la destrucción del medio ambiente con quien se dedica a quitar cada día una parte de su casa -"primero el tejado, luego un tabique"- y subrayó que "eso sólo lo hace un bárbaro y un irracional".

La raíz del problema radica en que el hombre de estos tiempos cree que es "alma y cuerpo, como el jinete y el caballo", cuando en realidad esto es "falso" y "somos centauros".

"Lo que ocurre en mi mente ocurre en mi cuerpo; mi cuerpo es yo y se resiste a seguir adelante con las fantasías de los que quieren más de lo mismo", sentenció.

El director del Instituto Cardiovascular del hospital Monte Sinaí de Nueva York comentó que aunque él estudia "datos cuantificables" es el "espíritu" quien tiene la "última palabra" para arreglar esto.

Es lo que "nos separa de los animales" y la respuesta a los problemas tendrá que venir de valores como el honor, la sabiduría, la responsabilidad o el amor, abundó.

Fuster confesó que discrepaba de la visión "caótica" y "pesimista" de Sampedro, porque, para él, el universo tiene "una trayectoria, un principio, un fin y un mensaje".

El científico adujo que la historia se ha hecho repitiendo situaciones ante las que "se han encontrado respuestas y se van a encontrar", aunque mostró especial preocupación por la juventud a la que sólo le interesa "disfrutar y vivir al día", hallando "valor" para existir sólo en "los pocos amigos que tienen".

Apostó por crear el "incentivo" necesario para dar a los jóvenes motivos para el esfuerzo y la creación, como ocurrió en Florencia con los Médicis y su apoyo a los que se atrevieron a innovar.

Para el científico, la enfermedad de la humanidad es "el egoísmo, el egocentrismo y la envidia", un pecado capital éste último que le "sulfura" porque, matizó, "nací sin él".

A Fuster le quita el sueño la jubilación de los mayores porque no entiende eso de que se retiren, por ejemplo a Florida, como "si no tuvieran otra cosa que hacer", cuando hace falta "personal subalterno que ayude" a seguir construyendo el mundo.

Lamentó la "hecatombe" de valores que se ha producido en España, al indicar que el haber "atacado al clero" por su actuación en la Dictadura no significa que "tengamos que perder todos los valores".