Miércoles, 9 de Abril de 2008

La lluvia arruina el negocio ferial

Casetas, coches de caballos y atracciones del recinto sevillano ya sólo buscan cubrir gastos

ÁNGEL MUNÁRRIZ ·09/04/2008 - 21:29h

La lluvia, casi constante en las primeras 36 horas de la Feria de Sevilla e intermitente este miércoles en una nueva jornada desapacible y ventosa, lleva camino de defraudar gran parte de las expectativas de negocio de quienes ven en el Real una opción de ganar dinero. Responsables de casetas, coches de caballos, atracciones y puestos de venta de golosinas o churros, entre otros negocios, coincidían este miércoles, consultados por Público, en un diagnóstico: a estas alturas, ya hay que conformarse con amortizar gastos; obtener beneficios será casi imposible.

La caseta El Duende de Sevilla, por ejemplo, tiene dos cocineros y tres camareros, que se llevan unos 1.000 euros al día en sueldos. “Eso no está entrando en la caja al día ni de lejos”, afirma Francisco Estepa, su encargado. “Va a ser complicado recuperar”. Lo mismo opina Miguel Pérez, que se va a gastar 10.000 euros en la caseta Saluten Butem. “Con seis trabajadores y un guardia, imagínate. Es la primera vez que me pasa, y llevo cuatro años con esta caseta”, dice.  

Paco Malena, encargado de la caseta Aspas, se atreve a decir un porcentaje de caída de clientes con respecto a años anteriores: 40%. “En ningún momento se ha llenado”, resume. La caseta abre a las 13.00 horas y cierra “cuando se vaya el último”. Malena no pierde la esperanza de que la gente “coja con ganas” el último tramo de la Feria. Si sale el sol, claro.

La tarde de ayer, de cielo encapotado, ofreció una tregua de lluvia de varias horas que alegró por momentos el aspecto del recinto ferial. Pero no lo suficiente. A partir de hoy las posibilidades de lluvia son menores: pasan del 100% al 90%. Probablemente hoy será otro día malo. Se prevé, en todo caso, algo mejor que este miércoles, cuando el viento azotaba con fuerza los toldos. Al filo de las 14.00 horas el aspecto de la Calle del Infierno era triste y no mejoró demasiado a lo largo de la tarde. “Vamos a ir muy justos para recuperar”, asume Diego Torremocha. Su atracción, Caballitos Andaluces, no ha arrancado aún ni un día. Torremocha calcula sus gastos en pesetas: de 1,5 a 2 millones. Cada vez ve más difícil recuperar el dinero. Pero se lo toma con filosofía. “No es la primera vez que sale una Feria así de mala. Qué le vamos a hacer”.

Al menos su atracción, si Torremocha se lanzase, podría funcionar, porque los caballos están bajo una cubierta. En cambio, es imposible no mojarse en La Noria, o en el Súper Ratón, o en tantas otras atracciones a las que la lluvia, o la amenaza permanente de aguacero, aboca al fracaso.

“La semana más esperada”

En mantener a su caballo y pagar su licencia de cochero de caballos, David Vizcárraga gasta “unos 2.000 euros al mes”, según su estimación. Se gana la vida como cochero todo el año, pero la Feria es “la semana más esperada”. Todavía no se ha montado nadie. David, como tantos otros, mira al cielo ennegrecido de Sevilla. El martes sólo entraron en el Real 11 de los 700 coches de caballo con licencias.

Lo curioso es que entre Semana Santa y Feria el cielo se abrió y Sevilla disfrutó jornadas de apretado calor abrileño. “Parece que la lluvia estaba esperando a que llegara la Feria”, se lamentaba un cliente junto a la churrería Los Especiales, que también prevé pérdidas. Amparo, vendedora de tabaco (4,5 euros el paquete de Marlboro), coincide en que es un mal año. “Muchísimo peor que el pasado”.