Miércoles, 9 de Abril de 2008

Rouco dice que el Estado debe garantizar el ejercicio libre de las funciones de Iglesia

EFE ·09/04/2008 - 00:03h

EFE - El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Rouco Varela, durante la conferencia sobre "Iglesia y Estado", organizada por el Foro por el Humanismo Cristiano, celebrada hoy en Logroño.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Rouco Varela, ha afirmado hoy en Logroño que el Estado debe garantizar el respeto a la libertad religiosa y "al ejercicio libre, por parte de la Iglesia y de la comunidad religiosa, de sus funciones".

Rouco Varela ha pronunciado esta tarde-noche una conferencia sobre "Iglesia y Estado. La perspectiva del Concilio Vaticano II", dentro del Foro por el Humanismo Cristiano de La Rioja.

Rouco Varela, al resumir su intervención a los periodistas, ha añadido que el Estado, a través del ordenamiento jurídico y de los instrumentos que posee de regulación de las relaciones interpersonales, debe garantizar a la Iglesia el ejercicio libre de sus funciones, "incluidas las que tienen que ver con el juicio moral y con cuestiones temporales".

Cree que no estaría de acuerdo con el Vaticano II y con una "buena doctrina" sobre el derecho a la libertad religiosa pensar que la Iglesia, en su relación con la comunidad civil, "sólo tiene misión, competencia y responsabilidad en la iglesia, en el templo", y que "no tenga ninguna competencia ni visión con respecto a la moral pública".

El Vaticano II, ha recordado, parte de que la comunidad civil y política y la comunidad religiosa de la Iglesia son "dos comunidades independientes entre sí, autónomas entre sí, pero ambas tienen el deber de configurarse en función de un bien que afecta a la misma persona y a las mismas personas, bajo perspectivas distintas".

"El hilo conductor de la doctrina de la Iglesia ha sido la famosa frase del Señor de 'dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios'", ha subrayado Rouco Varela, para quien el Vaticano II establece criterios para conocer y resolver "bien" las relaciones específicas entre la Iglesia y la comunidad política.

Ha reflexionado, desde las perspectivas jurídica, sociológica, histórica, filosófica y teológica, sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado como "tema y como problema".

Para él, estas relaciones "siempre han implicado dificultades, al menos una cierta movilidad y vibración histórica"; y cree que el "problema" de esta relación es "mucho más vivo, afecta a la vida de las personas, de la sociedad. No hace falta nada más que recordar los últimos doce meses de vida española socioreligosa para darse cuenta de lo animado que es el asunto y lo problemático que es".

El presidente de la Conferencia Episcopal ha añadido que el Vaticano II alude a que la Iglesia demanda "libertad" para ejercer su misión privada y públicamente en la difusión de la enseñanza de la fe y de su doctrina social y "también de poder intervenir, desde el punto de vista de la moral, cuando están en juego los derechos fundamentales de la persona humana y el bien de las almas".