Martes, 8 de Abril de 2008

Casi un trámite en España, pero una operación milagro en África

Un equipo de oftalmólogos españoles viaja al corazón de Mauritania para operar en seis días a 162 pacientes ciegos

AINHOA GOÑI ·08/04/2008 - 21:53h

Emilio Montiano - Un grupo de pacientes mauritanos aguarda turno para evaluar su posible operación ocular.

Mohamed tiene 17 años y vive en Nbeika, una pequeña población mauritana. Nació ciego funcional. Su dolencia se puede solucionar en España con una breve intervención. Pero en Mauritania supone casi una condena a la ceguera de por vida. Así que cuando la familia de Mohamed se enteró de que un equipo médico español realizaba operaciones en los ojos, aunque fuera a más de 120 kilómetros de su población, no dudaron en ponerse en marcha. El equipo le operó y 24 horas después, tras la revisión, volvió a su casa. Cuatro días más tarde, los médicos hicieron una parada casual en su pueblo. Entre las decenas de curiosos que se les acercaron apareció corriendo Mohamed. Sonreía y, por primera vez en toda su vida, veía.

Bastan 20 minutos para poder realizar un milagro de este tipo. En ese tiempo se puede practicar una operación sencilla de cataratas y cambiar la vida a una persona. En seis días se pueden hacer muchos milagros similares. Hasta 162 intervenciones, todas relacionadas con patologías del polo anterior del ojo, como cataratas y glaucomas, practicó días atrás el equipo español que operó a Mohamed. Sucedió en la ciudad de Tidjikdja, en el centro de Mauritania.

El equipo, formado por cuatro optometristas y seis enfermeros, viajó enviado por la ONG Cooperación Médica Sahel, bajo la dirección del médico español de origen egipcio Ahmed Galal. En Mauritania, como en muchos otros países africanos, el número de ciegos es muy alto. Los idílicos paisajes del desierto del Sáhara esconden peligros inimaginables para sus pobladores. Un habitante de sus dunas sufre día tras día la acción ultravioleta del sol y esa fuerza de la naturaleza precipita, implacable, las proteínas del cristalino, lo que provoca la aparición de las cataratas. Pero ésta no es la única enfermedad posible.

Un trámite o un drama
Un granito de arena en el ojo puede provocar una irritación o una pequeña herida. En cualquier país moderno, el paciente visita al médico, que retira el pequeño objeto y tapa el ojo durante 24 horas. Después de usar colirio unos días, la herida está cicatrizada y el afectado recupera una vida normal.

En Mauritania no es tan fácil. El optometrista y presidente de Cooperación Médica Sahel, Emilio Montiano, explica por qué: "Una herida en el ojo en Mauritania no se cuida y, sin tratamiento, puede provocar una infección que no se cura, que cicatriza con fibrina; y se quedan ciegos de por vida. Se convierte en una tragedia, porque aquí nadie soluciona estos problemas, ya que la mayoría de la gente vive en pequeños asentamientos, alejados de cualquier hospital".

La selección de las personas que fueron operadas por el equipo médico español se hizo en febrero. Entonces, tres médicos, entre ellos Montiano, recorrieron el departamento de Tagant, al que pertenece Tidjikdja, durante una semana. Se dedicaron a revisar a los pacientes y a aplicar unos criterios de selección sencillos: operarían a las personas con mayor déficit de visión, con independencia de su edad. De hecho, en el viaje posterior se han operado a personas prácticamente ciegas, con un 80% o más de pérdida de visión.

La duración de cada operación fue de entre 20 minutos y una hora y media. Nada más salir del quirófano, muchos pacientes ya podían ver, algunos de ellos, por primera vez después de 10 ó 20 años. En menos de 24 horas se les hacía una revisión y, si todo iba bien, se les daba el alta; con el encargo sencillo de usar colirios durante tres semanas, para asegurar la limpieza de la zona.El seguimiento de los pacientes lo desarrolla ahora un equipo de enfermeros mauritanos, el mismo que ayudó al grupo español durante las operaciones y que aprende poco a poco de su trabajo.

Montiano narra cómo es la experiencia: "La primera vez que se opera no puede olvidarse. Cuando llegamos a Mauritania comprobamos lo distintas que son aquí las cosas, el ritmo cambia y las prioridades se trastornan. Los médicos que participaron por primera vez en el proyecto se quedaron realmente sorprendidos. Nos esperaban cientos de personas haciendo cola, eran unas filas bíblicas de personas que esperaban nuestro veredicto. Ellos esperaban un sí a la operación, porque significa un cambio de vida radical, volver a integrarse en su familia y volver a ser útiles en su aldea".

Dos males que pueden provocar ceguera
Las dolencias tratadas por los médicos españoles en Mauritania suponen un trámite para el paciente en cualquier país desarrollado, un par de horas de hospital. Pero en los países en vías de desarrollo provocan muchas cegueras.

La catarata se produce por la pérdida de transparencia del cristalino -una lente situada detrás de la pupila, que sirve para enfocar los objetos y que puede llegar a volverse totalmente opaca-. En la operación realizada se extrae el cristalino y, en el 75% de los casos, se reemplaza por un implante plástico.

El glaucoma se produce por cambios de presión intraocular, provocada por enfermedades como la ‘diabetes mellitus', la hipotensión o la hipertensión arterial. Si no se trata, produce un daño irreversible del nervio óptico y desencadena una pérdida del campo de visión, que puede convertirse en una ceguera parcial o total.

En las operaciones se abre una vía por la que el fluido puede pasar y se sutura levemente, lo que permite que los fluidos puedan salir del ojo y, de este modo, aliviar la presión intraocular.


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