Martes, 8 de Abril de 2008

Confirmado el hallazgo de un meteorito del tamaño de un puño en Argentina

El cuerpo celeste se fragmentó en varios pedazos y continúa la búsqueda

FEDERICO PEÑA ·08/04/2008 - 20:07h

El objeto celeste que volvió día la noche argentina el pasado domingo ya tiene nombre: meteorito. "Hallamos un meteorito del tamaño de un puño, de 700 gramos, en un pozo en un vivero en Colonia Berduc, en el departamento de Colón, acompañado de otras cinco piedras pequeñas de tres centímetros que estaban en el techo y en una media sombra". La confirmación, bajo enunciado plenamente informativo, es acompañada por la voz emocionada de Mariano Andrés Peter al otro lado del teléfono.

Peter es el coordinador de la Asociación Entrerriana de Astronomía, la entidad responsable del rastreo y el hallazgo de un cuerpo celeste que cayó el domingo por la noche en la provincia argentina de Entre Ríos. Se trata de una "piedra negra quemada y bastante pulverizada", una roca con componentes "muy frágiles" y hierro, que lo delata como meteorito "por su alto nivel de imantación", explica Peter. Igualmente, la AEA estudiará los fragmentos en el laboratorio para dar una confirmación final.

La descripción, según este especialista de 29 años, explica por qué el objeto incandescente del tamaño de un coche que vieron los lugareños en el cielo se despedazó antes de llegar a la tierra. "Se trata de un material muy frágil que puede haberse fragmentado en cientos de pedazos por diferentes provincias argentinas", sugiere.

"La fragmentación del cuerpo celeste en varios pedazos, el enorme terreno, su topografía de bañados, esteros y bosques sobre el que cayó denotan un enorme golpe de suerte. Podría haber demorado días, semanas, meses o años", reconoce Peter. Por eso, considera que el hallazgo, en menos de 24 horas, es un golpe de suerte.

Muñidos de un imán, unas linternas, frascos de muestra, un localizador GPS, un ordenador, un portátil con datos sobre la topografía del terreno y de los cuerpos celestes, cuatro miembros de la AEA salieron sin mucha esperanza a rastrear el terreno. "Es una versión mucho menos hollywoodense que la del agente Mulder (de los Expedientes X", ríe.

La primera tarea fue entrevistar a los lugareños. El primer destino fueron las gasolineras. Allí obtuvieron el testimonio de un conductor que vio muy cerca de su ubicación como el objeto incandescente explotó, dispersando bolas de fuego.

Esa información fue vital para dar con los aerolitos. A diferencia de las piedras terrestres, éstas son de composición metálica (hierro, níquel) y se encienden al cruzar la atmósfera. Muchos se desintegran en ese paso; otros, empequeñecidos, logran llegar al suelo y se denominan aerolitos. Así los encontraron. La pieza más grande había formado un pequeño cráter en el suelo, como si se tratara de un pozo "menor al largo de un brazo".

El niño que miraba las estrellas

Con tres años, Mariano solía aprender sobre el cielo y sus constelaciones con una tía que lo llevaba a la terraza de su casa. Fue la llama. Los años hicieron el resto. Películas, documentales, revistas científicas y recortes de diario alimentaron su voracidad por el cielo desde niño.

Hasta que con 15 años, este estudiante de abogacía ingresó en el observatorio "para mirar el cielo por mi cuenta" y encontró su lugar en el mundo. Allí es donde prefiere pasar las noches de los sábados "comiendo pizza con los amigos y mirando el cielo". "Sé que puede sonar un poco raro- subraya raro-, pero mientras a otros les gusta ir a bailar, a mi me apasiona pasar todo el tiempo que puedo aquí".

Su memoria, detallada en cuestiones de las noticias extraterrestres, no registra un hecho de semejante magnitud. La última de gran magnitud fue en 1991, cuando una estación espacial soviética, la Salyuk 7- precursora de la estación MIR-, cayó en su provincia.

Secretos escondidos

Lo más importante, ahora, es continuar con la búsqueda de otras piezas caídas desde el cielo y estudiar los fragmentos hallados. "Estos meteoritos están plagados de secretos, de información sobre otros planetas. En 1984 la NASA encontró un meteorito que años más tarde, aunque algunos científicos lo discuten, demostró provenir de Marte y contener bacterias. Eso implica que hay vida. Sería un descubrimiento fenomenal", se frota las manos.

Un juez entrerriano ya determinó que los meteoritos- de poco valor en el mercado nacional- solo podrán ser usados para investigación y divulgación científica. Entretanto, los helicópteros, los medios de comunicación y un grupo de astrónomos ya irrumpieron en la vida de los habitantes rurales de Villa Domínguez, Colón y San Salvador, atónitos con las noticias ultramundanas.