Martes, 8 de Abril de 2008

Crónica de una amenaza silenciosa

Más de 8.000 españoles mueren cada año debido al consumo excesivo de alcohol

ANTONIO GONZÁLEZ ·08/04/2008 - 19:22h

En los últimos años, los fumadores han sufrido en sus propias carnes el esfuerzo de las autoridades sanitarias por erradicar un hábito, el tabaquismo, que tiene serias consecuencias para la salud. En consecuencia, los consumidores de tabaco cada vez lo tienen más difícil para fumar; sobre todo, tras la aprobación de la llamada Ley antitabaco. Sin embargo, el alcohol es, en la práctica, de acceso casi universal en España –el 94% de la población lo ha probado alguna vez–, pese a ser el responsable directo de más de 8.000 muertes al año, según un estudio impulsado por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

La existencia de daños importantes sobre la salud fue lo que llevó de hecho a la ex ministra de Sanidad Elena Salgado a preparar una ley para prevenir el alcoholismo en menores, proyecto que finalmente fue retirado, tras las presiones ejercidas por el sector vitivinícola. La importancia económica del sector de las bebidas alcohólicas –el vino genera por sí solo un negocio de casi 5.000 millones de euros al año–, junto con la importancia cultural de estos productos y las evidencias de que, sólo en pequeñas dosis, el alcohol puede reducir el riesgo de padecer algunas enfermedades, como la isquemia cardiaca y cerebral, han relegado sus efectos nocivos a un segundo plano.

Bajo el título Prevención de los problemas derivados del alcohol, el estudio de Sanidad, al que el ministro en funciones, Bernat Soria, se refirió la semana pasada en Barcelona en una conferencia europea sobre esta sustancia, deja claro que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas es responsable de más de 60 enfermedades, sin contar con sus efectos en el tráfico, ámbito en el que se le puede responsabilizar de unas 1.200 muertes anuales.

En el caso de 2004, último año al que se refieren los datos del informe, realizado por algunos de los principales expertos en la materia, hubo 8.391 muertes relacionadas con el consumo de alcohol, lo que supuso el 2,3% de los fallecimientos ocurridos ese año. La mayor parte de esta carga de mortalidad está asociada a causas crónicas, como la cirrosis (1.801 muertos), la pancreatitis aguda (267), la hemorragia cerebral (331) e incluso la isquemia cerebral (266), entre otras, que sumaron un total de 4.961 fallecimientos. En el caso de la isquemia, aunque el alcohol supone beneficios a dosis bajas, este efecto se revierte cuando aumenta la cantidad ingerida.

Al margen de las enfermedades, el abuso del alcohol, ya sea esporádico o crónico, provocó otras 3.430 muertes, en su mayoría debidas a accidentes de tráfico causados bajo la influencia de esta sustancia (1.171 muertos), caídas accidentales (526), homicidios cometidos bajo su influencia (267) o ahogamientos (180).

Todo estos datos ponen de relieve, tal como manifestó el propio Soria en la conferencia de Barcelona, que el problema tiene “dimensiones preocupantes”. Así, el subdirector de Drogodependencias del Departamento de Salud de la Generalitat catalana y presidente del comité organizador del encuentro, Joan Colom, indicaba ayer que el alcohol está detrás de 115.000 muertes al año en Europa y genera un gasto de 125.000 millones de euros anuales (650 euros por cada hogar europeo).

Un cambio cultural necesario

A juicio de Colom, al igual que ha ocurrido con el tabaco y tal como se puso de manifiesto la semana pasada en Barcelona, es necesario un “cambio cultural” en relación con el alcohol, una vez que se asuma que su consumo excesivo causa importantes daños.

Asimismo, Colom cree que ha llegado el momento de que los Gobiernos aborden una regulación más intensa de las bebidas alcohólicas y la industria se involucre más en favorecer un consumo responsable.

Josep Guardia, vicepresidente de Socidrogalcohol: "Es muy peligroso hablar de los beneficios del alcohol"

¿Cree que la problemática del consumo excesivo de alcohol está infravalorada?

El problema del alcohol no tiene resonancia, y no sé por qué. Sólo se aborda la vertiente relacionada con los accidentes de tráfico, cuando el alcohol causa muertes también por enfermedades crónicas y también por intoxicaciones agudas, sin olvidar los daños que sufren terceras personas que no consumen la sustancia.

¿Hay que cambiar la mentalidad?

Hay que tener en cuenta que el alcohol no sólo afecta a las personas que tienen dependencia, los enfermos, sino a cualquiera que lo consume por encima de ciertos límites. Un no alcohólica también puede sufrir cirrosis aguda, por ejemplo, y esto la gente no lo sabe.

Pero el alcohol tiene también algún beneficio...

Es muy peligroso hablar de las bondades del alcohol. Es cierto que puede reducir el riesgo de isquemia a dosis bajas, pero en cuanto se toman dos consumiciones al día en lugar de una el beneficio desaparece. Además, aún en pequeñas cantidades aumenta el riesgo de hipertensión y cáncer de mama.

¿Hay que informar en las botellas sobre los riesgos para la salud?

Al igual que con el tabaco, el consumidor tiene derecho a conocer los riesgos potenciales a los que se expone.

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