Martes, 8 de Abril de 2008

Calma tras la tempestad

A la espera de firmar el pase a semifinales de la Liga de Campeones, mañana ante el Schalke 04, Milito admite que los resultados no son buenos, pero asegura el esfuerzo y la actitud del equipo 

NOELIA ROMÁN ·08/04/2008 - 07:33h

Henry y Puyol se entrenan en La Masia. FERNANDO ZUERAS

La calma chicha sucedió a la tempestad en el Camp Nou, escenario, el domingo, de la primera pañolada cosechada por Joan Laporta en el estadio en sus cinco años de mandato. Los pañuelos que tiñeron la grada de blanco y los gritos de dimisión proferidos por la afición tras el empate con el Getafe dieron paso ayer a la resignación expectante: la que mostró el grupo de seguidores que, desde los aledaños de La Masia, contempló el entrenamiento del equipo dirigido por Frank Rijkaard.

No hubo gritos, ni improperios contra los jugadores, ni pancartas solicitando la dimisión del técnico azulgrana. Simplemente, espera y resignación. Los aficionados, aproximadamente un centenar, aguardaron en vano a que las puertas de acceso al campo de La Masia les permitieran contemplar el entrenamiento más de cerca. “Me he olvidado”, dijo Rijkaard, con cara de despistado y media sonrisa, cuando se le preguntó si había sido él quien había impedido la entrada de los seguidores.

La escena, anecdótica si se quiere, confirmó, sin embargo, que el estallido protagonizado por la afición en el Camp Nou iba más dirigido a la junta de Laporta que al equipo de Rijkaard, menos inconsistente ante el Getafe que en encuentros anteriores. Y es que el discurso populista pronunciado por el presidente azulgrana en el Congreso Mundial de Peñas Barcelonistas quedó desvirtuado después de que el Barça desperdiciase la enésima ocasión de recortar la diferencia con el Madrid (siete puntos).

En un ámbito en el que apenas se había manejado –el de las peñas–, Laporta se acercó más que nunca a los modos que tanto criticó en el ex presidente Josep Lluís Núñez. Su tono encendido y exacerbado y el carácter censor de su mensaje recuperaron las viejas comparecencias del presidente contra el que Laporta, al frente del Elefant Blau, promovió una moción de censura.

Al grito de “¡al loro!”, el presidente azulgrana censuró a algunos medios de comunicación por mostrarse críticos con su gestión, los tachó de embaucadores y falsos barcelonistas y advirtió a los peñistas de los peligros de escuchar

a quienes se guían por intereses propios. Después, Laporta les invitó a mantener el optimismo y la confianza en un equipo que se mantiene en dos competiciones.

Oportunidades perdidas

Pero el Barça le traicionó con un nuevo empate y la grada le mostró su hartazgo con su primera pañolada en el Camp Nou. Laporta no se dio por aludido. Y los jugadores le eximieron de culpa. “Todo es producto del momento que vive el equipo: se nos han escapado varias oportunidades

de acercarnos al líder y la gente se expresa de esa manera”, dijo ayer Milito, siguiendo la línea marcada por Etoo y Xavi la víspera.

“Sólo hemos ganado uno de los últimos seis partidos y eso es muy poco para este equipo”, admitió el defensa argentino, que se tuvo que retirar en el descanso del partido ante el Getafe por una contractura. “La gente tiene la libertad de expresarse”, prosiguió Milito, “pero nosotros somos los primeros en ponernos mal por no poder aprovechar las oportunidades que nos da el líder”.

La bronca de la grada no parece haber alterado la dinámica del grupo de Rijkaard que, ya tras el partido, alabó el compromiso y la entrega de sus jugadores. “Independientemente de los resultados, el esfuerzo y la actitud son innegociables en este equipo”, convino Milito. “Y eso siempre se ha respetado y así seguirá siendo porque sabemos dónde estamos”, añadió el argentino, tras admitir que el Barça no ha sabido manejarse con el marcador a favor.

Equipo y directiva viven ahora pendientes del encuentro de mañana ante el Schalke 04, teórico salvoconducto hacia las semifinales de la Liga de Campeones. “No sirve de nada mirar atrás”, señaló Milito. “Este partido es muy importante. Hay que afrontar con optimismo e ilusión lo que queda”, concluyó el zaguero en alusión también a una liga que no dio aún por perdida.

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