Lunes, 7 de Abril de 2008

"Intentamos arañar los escombros, pero era imposible"

Daniel Gilé, propietario de un bar de la misma calle, fue el primero en intentar ayudar a las víctimas del accidente.

BELÉN TOLEDO ·07/04/2008 - 22:16h

"Aquí todos tenemos una cueva. Yo la mía la uso de bodega. Quién iba a pensar que un día nos íbamos a encontrar con un derrumbe". Son palabras de Daniel Gilé, propietario de un restaurante argentino situado en la misma calle, tres casas más allá, de la vivienda siniestrada. Gilé fue el primero en acudir en auxilio del dueño de la casa, que tras el accidente echó a correr despavorido hacia la calle demandando la ayuda de sus vecinos.

Llamamos a la Policía Local y entramos, tres agentes y yo, a intentar arañar los escombros y sacarlos de allí. Pero era imposible: había toneladas de arena y piedras en la boca de la cueva y parecía que todo se iba a caer en cualquier momento". Cuando los equipos de rescate llegaron, Daniel les indicó por dónde podían acceder a la cueva: a través de un túnel, tapiado hace varios años, que discurre paralelo a la calle y todos los vecinos conocen.

Mientras los bomberos soltaban a perros adiestrados para encontrar el rastro de las víctimas, y más tarde apuntalaban una galería, Daniel se situó tras la barra de su establecimiento para afrontar un largo día de tensiones. Desde allí ayudó a quien pudo: a los familiares que se derrumbaban de dolor en las mesas de la terraza, a las decenas de periodistas que esperaban cualquier novedad o a sus propios vecinos, que no se podían creer lo que había pasado.

Una de las personas que pasaron por su barra fue Paca, propietaria de la casa de al lado del accidente. "Me estaba duchando y oí algo así como un trueno y después gritos desesperados de ayuda. Bajé pero lo único que pude hacer es espantarme". En las mesas, los familiares esperaban un cada vez más improbable final feliz y reprochaban a los periodistas que a primera hora de la tarde se hubiera difundido que las víctimas habían muerto: "Poneos en nuestro lugar, ¡nosotros estamos esperando que salgan vivos!".

En los corrillos de los vecinos se hablaba de la "inestabilidad" del terreno. La "colonia", como se conoce popularmente al antiguo barrio de Pescadería, está construida en torno al cerro del castillo de San Juan de Águilas. La mayoría de las viviendas están pegadas a la montaña y en casi todas hay una cueva que cada propietario ha aprovechado a su manera. "Además", contaban los vecinos y confirmaron fuentes municipales, "el monte está surcado por pasadizos que lo cruzan de punta a punta".

Las mismas fuentes municipales aseguraron que lo que ha pasado ha sido puntual y que habrá que investigar cuáles fueron las causas, pero que ninguna casa de la zona sufre peligro alguno. Pero muchos de los vecinos, en torno a la barra y las mesas del bar de Daniel Gilé, miraban con desconfianza a las faldas de la montaña.

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