Lunes, 7 de Abril de 2008

No es timidez, es otra cosa

La fobia social afecta a cerca del 3% de los españoles y tiene un impacto muy negativo en la calidad de vida del paciente

AINHOA IRIBERRI ·07/04/2008 - 22:15h

Las personas que sufren fobia social evitan el contacto con desconocidos.

Aunque la fobia social es una de las diez enfermedades crónicas más frecuentes, aún hay quien duda de que se trate realmente de una patología. Así se desprende de un artículo recientemente publicado en The Lancet sobre este trastorno mental, que afecta al 2,8% de los españoles. Mucha gente suele confundir la fobia social con simple timidez, pero son muy distintas. Cuando los afectados por fobia social interactúan con gente desconocida experimentan en todos los casos síntomas físicos o emocionales -a veces, ambos a un tiempo-, como miedo, aceleración cardiaca, sudores o dificultad de concentración.

El trabajo insiste en la necesidad de distinguir la timidez del trastorno de fobia social. La jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital La Paz de Madrid, María Fe Bravo, cree que las diferencias entre una y otro están en "la intensidad y la limitación" que suponen para la vida de quienes las sufren. Bravo subraya que la fobia social implica "un gran sufrimiento" para los pacientes, que suelen acudir a la consulta del psiquiatra acompañados por un familiar o su pareja. Aunque son muchas las situaciones que los fóbicos sociales no soportan, todas tienen algo en común: supone hablar con otras personas.

Por esta razón, apuntan los autores de la revisión -de las universidades de California en San Diego (EEUU) y Ciudad del Cabo (Suráfrica)-, en ocasiones son calificados de esnobs. Existe una curiosa variante de la fobia social, denominada paruresis o síndrome de la vejiga tímida, que impide a los hombres orinar en cuartos de baño públicos.

La píldora de la timidez 

La fobia social saltó a la fama hace diez años, cuando las autoridades sanitarias británicas aprobaron el antidepresivo paroxetina para el tratamiento de la enfermedad. En la campaña de relaciones públicas -habitual en la industria farmacéutica- el medicamento se presentó como "la píldora de la timidez", lo que generalizó la confusión entre este rasgo de carácter y el trastorno psiquiátrico.

Para Bravo, los psiquiatras no tienen dudas sobre esta diferencia "No todos los tímidos tienen dificultades como no tener pareja por el miedo a relacionarse, no poder acudir a una entrevista de trabajo aunque la tengan concertada o tener problemas en el trabajo que interfieran en la relación con el jefe", ejemplifica.

Las diferencias se notan, incluso, al hablar con el paciente, que, según explica la revisión, no le cuenta sus síntomas al profesional, sino que se limita a responder a las preguntas de éste. El contacto visual, al mismo tiempo, se reduce al mínimo. Pero la similitud con la timidez extrema puede llevar a muchos pacientes a retrasar la visita al psiquiatra.

Muchos, explica Bravo, llegan a la consulta por la depresión que les provoca la fobia social o por abuso de sustancias, que consumen para superar las situaciones cotidianas. El tratamiento siempre ha de incluir psicoterapia y, en los casos más graves, antidepresivos. Pero la combinación no es útil para cerca del 30%. Por ellos, apuntan los autores en The Lancet, es indispensable continuar investigando.

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