Lunes, 7 de Abril de 2008

Una patología sobre la que existen muchas dudas

El diagnóstico de la enfermedad de las 'vacas locas' sólo se confirma tras la muerte del enfermo

A. IRIBERRI / A. GONZÁLEZ ·07/04/2008 - 22:08h

La nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ) es un enemigo difícil de batir. En primer lugar, porque el diagnóstico sólo puede realizarse de forma certera cuando el paciente ha fallecido, mediante el estudio del tejido cerebral y, en segundo, porque siguen existiendo muchas lagunas científicas en torno a esta patología.

Sólo una cosa parece estar clara: su relación con el consumo de productos cárnicos con tejido nervioso de vacas con encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o mal de las vacas locas.

En España pudo producirse hasta 2001, cuando el Gobierno decidió retirar el llamado material de riesgo, como los sesos o la médula espinal. La transfusión de sangre de un donante enfermo también podría causar la enfermedad y justo ayer un trabajo demostró la transmisión en animales a través de la leche materna.

El agente causal de la enfermedad es un tipo de proteína llamado prión que en condiciones normales se encuentra en las células de forma inocua pero puede convertirse –las causas están por determinar– en infeccioso y causar las llamadas enfermedades priónicas, que incluyen la vECJ.

Ésta, al contrario que la variante clásica, afecta sobre todo a jóvenes y progresa rápidamente, primero con síntomas psiquiátricos y luego con problemas neurológicos.

Desde que se empezó a hablar de la enfermedad, el mensaje de los expertos ha sido tranquilizador. El responsable del Laboratorio de Referencia de EEB, Juan José Badiola, vaticina que “habrá más casos en España” en los próximos años, en personas que consumieron carne contaminada antes de 2001. No obstante, cree que la gente “no debe asustarse” porque hoy por hoy el consumo de carne es seguro.

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Genómica, Ramón Cacabelos, subraya que una mutación del gen PRNP que “afecta al 20% de la población” ha de sumarse al consumo “muy excesivo y continuado” de carne infectada. A pesar del mínimo riesgo, el experto no sólo cree que en los próximo años se tendrá noticia de más casos sino que, opina, “estos ya son conocidos por el Ministerio”.

«No hay problema de salud pública»

Entrevista al director general de Salud Pública, Manuel Oñorbe

¿Hay motivo de alarma?
No, en absoluto. Desgraciadamente, estas dos muertes, y la registrada con anterioridad, todas ellas esporádicas, entran dentro de las previsiones que se hicieron en el año 2000.

¿Habrá más casos en España en el futuro?
Pueden aparecer más casos en la Unión Europea, aunque corresponderán a contagios anteriores a que se pusieran en marcha las medidas preventivas para combatir el problema en el año 2000.

¿Existe ahora más riesgo?
Nada ha variado en los últimos años que nos haga pensar algo así, todo sigue igual.

¿Cree que el consumo de carne es seguro?
El consumo de carne es seguro, y la gente puede estar tranquila porque no hay ningún problema de salud pública.

¿Existen enfermos sospechosos de padecer esta patología?

No que sepamos, aunque hay que tener en cuenta que se trata de una enfermedad que cuesta mucho diagnosticar —hay que recurrir a la autopsia— y que tiene otras variedades. Además, una vez confirmado en España, remitimos el caso al Reino Unido para obtener una reconfirmación del diagnóstico.

¿Estas dos muertes aconsejan nuevas medidas de prevención?

Las medidas son las adecuadas y están funcionando bien, como lo demuestra que sólo hemos tenido tres casos en ocho años.

Dudas sobre la enfermedad

¿Todo el que ha comido carne antes de los controles tiene riesgo de padecer la enfermedad?

No. En primer lugar, se ha de comer grandes cantidades de carne infectada pero, además, hay que hacerlo de forma continuada. Por último, hay que tener modificado el gen PRNP, algo que se da en el 20% de la población. Sólo si se dan las tres circunstancias existe riesgo. Según el especialista Ramón Cacabelos, el riesgo es de 0,1 casos por 1.000 habitantes.

¿Se puede curar el mal ‘de las vacas locas’?

No. El agente causal, un tipo de proteína llamada prión, no provoca respuesta inmune del organismo y es resistente tanto a los procedimientos estándar de esterilización como a las radiaciones ionizantes y ultravioletas, según el Instituto de Salud Carlos III.

¿Hasta cuándo persistirá el riesgo de esta dolencia?

El periodo de incubación de la vECJ oscila entre los 10 y los 30 años. Si se tiene en cuenta que en 1995 se establecieron los primeros controles en la Unión Europea, el riesgo persistiría hasta 2025.

¿Cuál es la diferencia con la variante clásica de la enfermedad?

La variante clásica de la ECJ suele afectar a mayores de 50 años, muestra unas imágenes distintas en el electroencefalograma y afecta sobre todo al movimiento. La nueva variante se manifiesta más con síntomas mentales.