Lunes, 7 de Abril de 2008

Nueve integristas se fugan de la prisión marroquí de Kenitra

Fueron condenados por los atentados terroristas del 16 de mayo de 2003 en Casablanca, en los que murieron 45 personas, cuatro de ellas españoles.

Agencias /T.D. ·07/04/2008 - 21:54h

Entrada de la cárcel de Kenitra, donde tuvo lugar la evasión.

Nueve presos integristas, condenados por los atentados del 16 de mayo de 2003 en Casablanca, se evadieron ayer de la prisión central de Kenitra, localidad situada a cuarenta kilómetros al norte de Rabat.

En un escueto comunicado de la agencia oficial de noticias MAP, que citaba un comunicado del Ministerio de Justicia marroquí, se daba cuenta de la fuga. La nota precisaba que varios "equipos de investigadores se encuentran ya en la prisión para proseguir las investigaciones sobre las circunstancias de esta evasión".

Según fuentes de la Administración penitenciaria marroquí citadas por EFE, dos de los huidos están condenados a muerte, mientras que otros cuatro cumplen cadena perpetua y los tres restantes, penas de veinte años de prisión.

El 16 de mayo de 2003, cinco atentados suicidas simultáneos causaron la muerte a 45 personas, incluidos los doce terroristas, en un hotel, dos restaurantes, la Alianza israelí y un cementerio judío de Casablanca. Cuatro de las víctimas eran españoles que murieron en el atentado más sangriento, el que tuvo lugar en el restaurante de la Casa de España.

La administración de la cárcel de Kenitra, la más grande del país, se percató de la evasión de estos presos ayer por la mañana, tras el habitual
recuento de los internos.

La huida se produjo a través de un túnel excavado hasta la salida de la cárcel desde las dos celdas contiguas en las que estaban recluidos los integristas, informaron las fuentes oficiales marroquíes.

Abderrahim Mohtad, presidente de la asociación Annasir, que presta apoyo a las familias de presos islamistas, explicó que los presos se escaparon "tras la oración del alba, sobre las 05:30 hora marroquí" (dos horas más en España)

Ayer mismo, varios periodistas recibieron a través de Internet una carta supuestamente escrita por los fugados, en las que éstos intentaban justificar su evasión.

Sin cómplices

En la misiva, los presos aseguraban no tener cómplices "ni entre los internos ni entre los funcionarios" y amenazaban a las autoridades con "reaccionar" si éstas intentan hacerles daño".

Público contactó ayer por teléfono con Eva Monfort, esposa de Buchaib Maghder, que también cumple condena en la cárcel de Kenitra por los atentados de Casablanca.

Este preso fue condenado a muerte en 2003 por estos ataques suicidas a pesar de que en el momento de producirse los atentados llevaba seis meses en la cárcel. Contra él no pesaba ningún delito de sangre.

Monfort explicó que ayer recibió una llamada de su marido en la que le explicó que los funcionarios "habían sacado a los presos de las celdas para registrarlas".

Maghder relató a su mujer que "todos los cuerpos de la seguridad del Estado" marroquí habían acudido a la prisión.

La última evasión de la cárcel de Kenitra se produjo el año pasado, cuando el narcotraficante ceutí Mohamed Uazani, alias El Nene, se escapó comprando la complicidad de ocho funcionarios de la prisión. Estos vigilantes fueron condenados después a penas de entre dos y cuatro años de cárcel.

 Unos atentados que abrieron la puerta a la represión

Hasta los sangrientos atentados en Casablanca -45 muertos y más de cien heridos-, Marruecos se presentaba como un país a salvo de la barbarie integrista. Esta imagen idílica se quebró el 16 de mayo de 2003. En medio de la conmoción en la que se sumió Marruecos, sus autoridades aprovecharon para aprobar, doce días después de los atentados y sin apenas debate, una ley antiterrorista represiva sobre la que las asociaciones de derechos humanos habían expresado serias reservas.

Tal y como reconocieron después las autoridades marroquíes, los atentados dieron lugar a miles de detenciones, algunas en masa, por ejemplo, en el suburbio marginal de Sidi Mumen, de donde procedían los suicidas.

Muchos vecinos de los terroristas fueron detenidos sólo por serlo; según relataron, la Policía llegaba con furgonetas y se llevaba a todos los hombres adultos. Por estos ataques, se condenó a 850 personas, 16 de ellas a muerte. Uno de ellos fue Buchaib Maghder, a quien después se le conmutó la pena por la cadena perpetua. Según varios abogados, no hay pruebas que justifiquen tan dura condena.

Amnistía Internacional, Human Rigths Watch y otras asociaciones denunciaron que Marruecos condenó a personas sin prueba alguna y con juicios sin garantías para los acusados.