Lunes, 7 de Abril de 2008

Dimite el principal estratega de Clinton

Mark Penn promovía los intereses de Colombia.

ISABEL PIQUER ·07/04/2008 - 21:45h

Penn no es el primer asesor de Clinton que dimite.

Mark Penn, el controvertido y omnipresente estratega de la campaña de Hillary Clinton, se vio forzado a dimitir el pasado domingo, tras conocerse que compaginaba sus labores de asesor con su actividad de lobista para una firma privada, contratada por Colombia para promover un acuerdo comercial con Estados Unidos que la candidata denuncia.

La dimisión de Penn ocurre dos semanas antes de las primarias de Pensilvania, el 22 de abril, que la ex primera dama espera ganar para mantener viva su candidatura. Mientras aconsejaba a Clinton, Penn también era presidente de la firma de relaciones públicas Burson-Marsteller, que el Gobierno colombiano contrató por 300.000 dólares para promover un acuerdo de libre comercio con Washington, y llegó incluso a reunirse en su calidad de lobista, con el embajador de Colombia.

Clinton por lo visto conocía la doble ocupación de su consejero y amigo pero aparentemente no sabía que fuera tan activa. Furiosa, le obligó a dimitir. Al embarazoso reajuste, se añade el hecho de que Penn defendiera un acuerdo que la candidata se esfuerza en denunciar, al igual que el acuerdo de libre comercio con México y Canadá (NAFTA), para ganarse el voto obrero de Pensilvania.

No es la primera vez que asesores electorales meten la pata o deben salir por la puerta trasera. En febrero, Clinton prescindió de su directora de campaña, Patti Solis Doyle, tras los mediocres resultados del supermartes; en marzo, el asesor económico de Barack Obama, Austan Goolsbee, lo pasó mal explicando una reunión privada con autoridades canadienses en la que aseguró que el candidato mantendría el NAFTA pese a decir todo lo contrario en sus mítines; unas semanas más tarde, Samantha Power, su principal consejera en temas internacionales dimitió tras calificar a Clinton de "monstruo".

Artífice de la imagen dura

En esta ocasión la salida de Penn es más significativa. Refleja las profundas disensiones en el equipo de Clinton y su permanente estado de disfuncionalidad. Penn, como otros miembros del núcleo estratégico es un histórico. Empezó trabajando en la reelección de Bill Clinton en 1996 y participó luego en carrera senatorial de Hillary en 2000 y 2006.
Especializado en anticipar las preocupaciones de los votantes, pasó rápidamente de las cifras a la teoría, convirtiéndose en el principal hacedor de mensajes. Su estilo, brusco y autoritario, no le hizo muy popular entre sus colegas.

Penn es el principal responsable de la imagen dura de Clinton. Hubo un momento, a principios de la campaña en que la candidata dudó en apostar por la novedad de ser la primera mujer capaz de llegar a la Casa Blanca o usar su experiencia como primera dama y senadora. Penn pujó por lo segundo. Tras la derrota en Iowa, su cabeza ya estuvo a punto de rodar. Penn volvió a ganar la confianza de la candidata al idear el anuncio de Las tres de la mañana en la Casa Blanca que vendió una imagen de Clinton al pie del cañón a horas intempestivas, y que, aseguran, la ayudó a ganar las primarias de Texas y Ohio.

Es difícil medir el impacto de la caída de Penn, que seguirá analizando sondeos para la campaña. Será sustituído en parte por el portavoz, Howard Wolfson y por un recién llegado, Geoff Garin. Pocos le echarán de menos y muchos aseguran que su salida normalizará las relaciones en el equipo Clinton.

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