Lunes, 7 de Abril de 2008

Dos trabajadores permanecen sepultados tras el derrumbe de una casa cueva en Murcia

Las esperanzas de encontrarlos con vida son escasas, pero Protección Civil ha desmentido la muerte de uno de los trabajadores

BELÉN TOLEDO ·07/04/2008 - 18:18h

Dos trabajadores, un ciudadano rumano y otro de nacionalidad francesa y origen magrebí, quedaron sepultados esta la mañana mientras trabajaban en una cueva adosada a una vivienda de la localidad murciana de Águilas. Los dos operarios se encontraban en la oquedad cuando el techo se derrumbó y les cayeron encima toneladas de roca y tierra.

Durante todo el día, decenas de agentes de Protección Civil, bomberos y albañiles del Ayuntamiento de la localidad se afanaron en llegar hasta las dos víctimas. El trabajo era "extremadamente peligroso por el riesgo de derrumbe de parte de la montaña", según declaró Luis Gestoso, director de Protección Civil de Murcia. Hay "rocas de toneladas y los equipos de emergencia están expuestos a un gran peligro", añadió.

La oquedad derrumbada es, según el alcalde de Águilas, Juan Ramírez, un antiguo refugio de la Guerra Civil que los dueños de la vivienda pretendían acondicionar. Los escombros acumulados hacían imposible el acceso a través del interior de la casa. Los bomberos tuvieron entonces que utilizar un antiguo túnel desde el que excavaron una galería para llegar hasta las dos víctimas.

"Las esperanzas de encontrarlos vivos son escasas", reconoció Gestoso, "pero no es imposible porque varios perros entrenados para buscar supervivientes han olfateado con claridad sus rastros". Se esperaba además la llegada de un equipo de rescate en minas procedente de Asturias para emprender la búsqueda del segundo de los trabajadores sepultados. En palabras de Gestoso,"es imposible, un suicidio, llegar hasta él con los medios con los que contamos en estos momentos".

Se desconoce si las obras tenían permiso 

Frente a la vivienda se vivieron momentos de gran tensión. Psicólogos de la Cruz Roja y del Ayuntamiento de la localidad atendían a los familiares y amigos de las víctimas, pero no pudieron evitar que sufrieran varios ataques de ansiedad y de histeria. Tras producirse el suceso, el dueño de la casa tuvo que ser transportado a un centro médico, presa de un severo ataque de nervios. Pese a la lluvia intermitente de toda la tarde, decenas de curiosos se arremolinaban en torno al perímetro fijado por la policía local.

Ni las autoridades presentes en el lugar del suceso ni los vecinos que habían presenciado el derrumbe conocían cuáles habían sido las causas. El alcalde no sabía si las obras tenían permiso municipal: "Ni siquiera sé si lo que estaban haciendo era una reforma", afirmó Ramírez. Gestoso, por su parte, aventuró que las causas "pueden estar en la sequía que sufre Murcia; algunos técnicos me han explicado que la falta de agua puede provocar que cualquier cosa que se toque se deshace como un azucarillo".

Los vecinos aseguraban que la zona es "inestable" porque todo el monte en torno al que se ha construido la mayor parte del barrio está "perforado" y "lleno de cuevas".


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