Lunes, 7 de Abril de 2008

"Nos hace falta un referente como ICV homologable en toda España"

El Portavoz de Iniciativa per Catalunya en el Congreso reflexiona sobre los resultados del 9-M

JUANMA ROMERO ·07/04/2008 - 07:30h

Joan Herrera, en un momento de la entrevista. ÁNGEL MARTÍNEZ

Cuando el 9-M comenzó a repartir castigos, también se detuvo en él. En Joan Herrera (Barcelona, 1971). En Iniciativa per Catalunya Verds (ICV). Le robó 53.000 papeletas, el 0,9% de los votos. Le quitó un diputado. Le condenó a ser la única voz de su partido en Madrid. Aparte y distinta a la de IU.

Él, y lo subraya contumaz, no representa lo mismo que IU. Por mucho que le asimilen. La bofetada de las urnas no contesta a las mismas razones. El miedo "atávico" al PP ha jugado fuerte en Catalunya. Hasta ganar.

¿Qué le rondó en la cabeza el 9-M?

¡Qué noche tan rara! Hice las valoraciones cuando aún teníamos el segundo diputado. ¡Y cayó después! Sentí, y siento, que hemos sufrido un toque de atención, no una crisis de proyecto. Que hay fallos estructurales, pero sobre todo coyunturales: la polarización y un voto del miedo al PP que en Catalunya se expresa con mayor fuerza que en toda España.

¿No pensó en dimitir, en dejarlo?

No, porque gozo de un gran apoyo en ICV y por la óptima nota que se dio a la campaña y a la legislatura, dentro y fuera. Pero sí, me llegó la frustración. Después de tanto trabajo...

Asume errores. Cita los coyunturales. ¿Y los estructurales?

Registramos un comportamiento dual: nos mantuvimos en Catalunya, y no aguantamos en el primer cinturón de Barcelona, donde la referencia del votante es el partido estatal. Da que pensar. Tengo claro que el espacio existe. Sólo hay que ver cómo hemos crecido en ocho años. Asumo, eso sí, un talón de Aquiles: no existe un igual a ICV en todo el Estado. Está claro que tenemos que relanzarnos.

Le formulo algo simple: ¿cómo?

Actualizando el discurso, repensándonos. Ver cómo tenemos el pie en las instituciones y cómo lo engarzamos con la calle. Cómo conectamos con esos barrios que han cambiado.

¿Por qué no ha cuajado su presencia en el Govern, en Madrid?

Los votantes distinguen las convocatorias. En las autonómicas de 2006 subimos porque éramos los únicos que garantizábamos un Gobierno de izquierdas. Ahora el PSC jugó con la amenaza del miedo a la derecha, sabiendo el pavor atávico que en Catalunya hay al PP. Ahora bien, la fortaleza del PSC es su gran debilidad. [José Luis Rodríguez] Zapatero pensará que haga lo que haga, ganará en Catalunya. Que se puede olvidar y volcarse en Madrid, Valencia o Murcia. Jugó demasiado fuerte. Es un riesgo.

¿Y por qué tampoco les funcionó la crítica a Magdalena Álvarez?

Vivimos en la cultura de los tres minutos. Las elecciones, cada vez más, se deciden en la última semana. Los ciudadanos se vuelven más usuarios.Lo que subyace es si hay vida a la izquierda de la socialdemocracia.

¿El PSOE no quiere engullirles?

El contexto del 9-M era el peor posible. Crecimiento general, más derechos y libertades y una crítica a la política económica continuista que no pudimos colar en la agenda. Pero sí cabemos, más en una España urbana. Sin una izquierda distinta, renovada, parte de la sociedad está huérfana. Creo que algunos socialistas, con mirada miope y cortoplacista, quieren comérselo todo a su izquierda. Yerran: siempre habrá votantes que no se alineen con ellos. Los retos de futuro pasan por nosotros. La cuestión es si cabe una izquierda rojiverde o más. Tal vez no hicimos bien los deberes. Lo intentamos. No deseamos meternos en otras parcelas, pero sí nos gustaría tener un referente de ICV homologable en España.

¿Se lo han pedido a IU?

No, ya no pedimos nada.

¿Qué les ocurre con ellos? En estos días marcan distancias.

Queremos garantizar la visualización de ICV. En los noventa competíamos con ellos, luego convivimos en el grupo muy bien. Se vio que había dos espacios distintos, pero complementarios. Ahora compartimos grupo con ERC. A ellos no nos une
nada. Con IU, sí.

Ya, pero ¿se ven incómodos?

No, decimos que somos diferentes. Y que queremos ver qué pasa con IU.

¿Qué espera de su refundación?

Nada. Sólo observar desde fuera.

¿Temen que su discusión interna les manche? ¿IU es un lastre?

No entro a valorar. El grupo funcionó bien. Hacemos la lectura de los fallos de ICV y los que se atribuyen a IU.

Algunos sectores de IU censuran la influencia que ha ejercido ICV.

Nunca hemos interferido. Nunca.

¿Y querrán meterles en su guerra?

No entraremos. Nos vale con tirar millas y que no nos contaminen otros procesos de renovación interna.

Vayamos al PSOE. A IU y a ICV se les culpa de ser un "complemento". ¿Cómo relacionarse con él?

Hay que combinar influencia, para hacer políticas de izquierda cuando hay margen, y exigencia. Es lo que hicimos en Cercanías. No quiero una izquierda estéril que desautorice siempre al PSOE: con ellos influyes y decides. Tampoco una izquierda sumisa. El problema no está en cómo nos hemos relacionado con el Gobierno. El desafío es el proyecto, y ahora la oportunidad es única, con el cambio de ciclo económico. Debemos definir el encaje de lo social y lo ambiental. Ése es un reto de sociedad, central.
El PSOE no está permeable en és-te y en otros temas. Ya sabe, aquello de las hipotecas. La autonomía.

¿Qué son las hipotecas? Las mejores son las que proceden de IU e ICV.

No, Zapatero opta por ir tirando, por la geometría variable, porque sus previsibles socios, PNV y CiU, no pueden ser sus aliados ahora. Hace de la necesidad virtud. No es lo mejor para esta legislatura, distinta a la anterior.

¿Sólo eso? ¿No quiere presentarse liberado de los pequeños?

Para nada. La clave es el cambio de ciclo. Y las recetas que aplique. Tampoco tiene mucha opción. IU, ICV y Esquerra se han hundido. No descarto que mediada la legislatura volvamos a influir en Zapatero. Aritméticamente es viable. Haremos lo que se pueda, aunque nuestra fuerza es limitada. Es lo que quisieron los medios con su bipartidismo, y el electorado: un giro a la derecha. Habrá que explicarle qué consecuencias tiene lo que vota.

Venderán su voto caro, deduzco.

Entre otras cosas porque no hay compromisos con Zapatero. Nada. Sólo manos libres para actuar como queramos. De ahí la abstención en su investidura. Aunque le escucharé.

Lo hará dentro de ese grupo inédito con ERC. ¿Pierde perfil?

No, pero habrá que explicar que es una propuesta técnica, sin voluntad política. Para ganar influencia.