Sábado, 5 de Abril de 2008

El caleidoscopio de los precios

Espiral inflacionista, segunda vuelta, retroalimentación... casi todos los términos ligados al alza de los precios evocan un movimiento concéntrico que termina generando vértigo para el bolsillo y la economía.

BELÉN CARREÑO ·05/04/2008 - 21:12h

Espiral inflacionista, segunda vuelta, retroalimentación... casi todos los términos ligados al alza de los precios evocan un movimiento concéntrico que termina generando vértigo para el bolsillo y la economía.

Esta semana se conoció el dato de inflación armonizada (elaborado con criterios comunitarios), que está en el 4,6%, el máximo en 13 años. El viernes se publicará la cifra definitiva que, como mucho, aliviará en una décima el resultado.

De haberlo, la corrección procedería de la distinta metodología con la que se mide la inflación para Bruselas, en la que los hoteles y el gasto en restaurantes tiene más peso.

Teniendo en cuenta la incidencia de esta partida en un mes en el que ha caído la Semana Santa, comparado con el mismo periodo de 2007 en el que no se dio esta circunstancia, los expertos creen que el indicador puede salvar esta décima.

En cualquier caso, a estos niveles, una décima arriba o abajo no aliviará la presión de los precios. Queda esperar a que el INE destripe el indicador para comprobar el papel del crudo y los alimentos como acicate de los precios.

La correlación entre el crudo y la inflación se percibe con mayor intensidad en una economía como la española, que es más ineficaz en el uso de la energía. En marzo, el precio del crudo se mantuvo en los 100 dólares.

Pese a ello, la economía ha mostrado una fuerte elasticidad. Hace apenas cuatro años, la Agencia Internacional de la Energía (IAE) y la OCDE elaboraron una simulación para un escenario de altos precios del crudo. Entonces el barril del oro negro estaba en 25 dólares y el estudio concluyó que un aumento de 10 dólares retraería cuatro décimas del PIB de los países desarrollados y medio punto de los integrantes de la zona del euro. En este panorama, España salía peor parada por su alta dependencia energética.

Finalmente, el crudo ha multiplicado por cuatro su valor y la economía española comienza a dar señales de desaceleración. Bien es cierto que, además de la mejora tecnológica, ha habido otro factor inesperado que ha ayudado a capear esta subida: la apreciación del euro ante el dólar.

Cuando se elaboró el análisis, las dos divisas no estaban tan distanciadas y el euro se ha revalorizado significativamente desde entonces, aunque no tanto como el petróleo.

Y lo que es un condicionante para la compra de reservas de crudo, la fuerza del euro, también tiene su origen en la inflación. El Banco Central Europeo ha optado por no bajar los tipos de interés para mantener a raya el indicador con la premisa de que a menor liquidez, menos consumo y, por lo tanto, menos presión sobre los precios. Pero un tipo de interés más alto también implica una mayor rentabilidad, lo que ha atraído a los inversores en divisas hacia el euro.

En cualquier caso, al contrario que sus vecinos, el inversor español no puede aprovechar esta rentabilidad ya que la alta inflación se come el interés de la renta fija (4%).

Esto desincentiva por lo tanto el ahorro y no retrae el consumo. Al final, será la propia ralentización económica la que desinflará los precios por falta de demanda. El dilema del huevo y la gallina llevado a la economía.

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