Viernes, 4 de Abril de 2008

La "Caligrafía Otomana" de Estambul llega al Alcázar de Sevilla

EFE ·04/04/2008 - 16:12h

EFE - Imagen de la exposición "Líneas de oro. Caligrafía Otomana del Museo Sakip Sabanci de Estambul" que se inauguró hoy en el Alcazar de Sevilla.

La muestra "Caligrafía Otomana del Museo Sakip Sabanci de Estambul" ha sido inaugurada hoy en el Alcázar de Sevilla, donde las 96 piezas de esta colección artística podrán verse hasta el 15 de junio.

La muestra, que reúne manuscritos de diversa índole, libros y otras muestras caligráficas de gran valor histórico y artístico, ha sido vista en el Metropolitan de Nueva York, en 1998, en el Louvre de París, en 2000, y en el Guggenheim de Berlín, en 2001 y en la Real Academia de San Fernando de Madrid en 2008, mientras que a Sevilla ha llegado en colaboración con el Legado Andalusí.

Estas 96 piezas han sido seleccionadas de entre las 400 con que cuenta la colección y que ofrecen una visión completa del arte caligráfico otomano durante un periodo de quinientos años, desde el siglo XV al XX, con Coranes manuscritos, libros de oración, paneles caligráficos, documentos imperiales e instrumentos caligráficos.

Estas piezas podrán verse en las Salas Altas de la Montería del Alcázar y con su exposición se trata de demostrar cómo el arte de la caligrafía "está en el corazón mismo de la civilización islámica", según los organizadores de la muestra.

La lengua arábiga como vehículo de revelación religiosa tiene un carácter divino y es la lengua usada en el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, por lo que la escritura y, especialmente la caligrafía, han tenido siempre un gran valor en el arte islámico.

La caligrafía otomana tuvo su edad de oro a partir del año 1453, en el que Constantinopla, rebautizada Estambul, fue conquistada por los otomanos, y desde entonces ha sido un arte transmitido de maestro a discípulo y de generación en generación, que sigue siendo practicado por grandes artistas, especialmente en esta ciudad turca.

La muestra trata de reflejar también cómo durante los siglos se han desarrollado distintos estilos de caligrafía que han sabido mantener las normas básicas de equilibrio, elegancia y armonía.

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