Jueves, 3 de Abril de 2008

Polaris World: Los ‘hoyos’ del líder de los ‘resorts’

Más de 20 empresas con cifras poco claras forman el grupo promotor murciano

SUSANA R. ARENES ·03/04/2008 - 22:55h

Uno de los resorts de Polaris World.

Primer plano del vídeo promocional de Polaris World. Profusión de ruido de olas de fondo. "Lo que va a ver a continuación son imágenes reales de los resorts de Polaris World donde encontrará viviendas desde 119.000 euros". Así invita la inmobiliaria murciana a los potenciales clientes, con la coletilla de "anunciado en TV". Hasta ayer, el propio presidente, José Luis Hernández de Arce, protagonizaba el spot animando a la compra de un inmueble para vivir en un campo de golf. Antes que él, un remangado José Antonio Camacho, conocido entrenador de fútbol, recitaba que la mejor opción para vivir cerca de la playa está "aquí, en Murcia", con "Polaris, World, número uno del turismo residencial". La publicidad siempre ha marcado el tempo de Polaris World.

Sin embargo, no se ha empleado tan a fondo con los medios de comunicación a la hora de dar información sobre la compañía, lo que ha dejado algunos hoyos en su trayectoria empresarial. Y tampoco ha estado exenta de los rumores sobre problemas financieros por la crisis inmobiliaria, que ha negado. El grupo promotor está formado por un entramado de más de 20 empresas que incluyen gasolineras, pasando por filiales de actividad vinícola o de energías renovables, además de hotelera, centros de ocio y educativos. Ha desarrollado más de siete resorts.

Las alarmas saltaron en Polaris World en noviembre pasado, cuando el juez imputó al constructor Facundo Armero, que fundó la compañía en 2001 junto con Pedro García Meroño, principal accionista con más del 50% de la inmobiliaria. Ayer, les tocó el turno al presidente y al ex directivo Juan Marcos Fernández Farrugia.

Armero, muy ligado al alcalde de Torre Pacheco, quedó en libertad con la obligación de presentarse ante la Justicia cada quince días. Abandonó Polaris, empresa que cofundó, en noviembre de 2006, cuando vendió su 50% al actual dueño, a un fondo inmobiliario de Credit Suisse (16%), al Banco de Valencia (10%) y a otros inversores. Sin embargo, continuó como apoderado de una filial de la promotora, Polaris Desarrollo, hasta abril de 2007.

Sociedades pantalla

En enero del año pasado, en torno a mes y medio después de la imputación de Armero, esta empresa introdujo sociedades instrumentales en el consejo de administración que están gestionadas tanto por el otro fundador y actual dueño, Pedro García Meroño, como por el presidente, José Luis Hernández de Arce. Así, la presidencia pasó a recaer en Roswell Capital, constituida a principios de enero de 2007, y administrada por Hernández de Arce, además de José María de la Puerta Soler, otro consejero de Polaris. Mientras, la vicepresidencia, pasó a estar representada por Merak Renta, un vehículo creado en 2002 por García Meroño que en 2006 declaró cero euros de ingresos y 28 millones de beneficio, probablemente la ganancia correspondiente a su participación en Polaris.

Normalmente, cuando las empresas modifican la forma de sus consejeros, que pasan de ser una persona física a una persona jurídica (otra empresa), lo hacen para tener flexibilidad a la hora de cambiar a sus representantes. Pero, los administradores que deciden este cambio también pueden perseguir usar estas sociedades pantalla como escudo para eludir responsabilidades. Si un consejero de una empresa incurre en alguna responsabilidad civil o penal y está en el consejo a través de una sociedad, es esta última la que carga con la sanción, según la ley de sociedades anónimas.

Pero en un caso penal, los jueces aplican el denominado levantamiento de velo de la personalidad jurídica, que consiste en que "si se ha interpuesto una empresa sólo para excluir la responsabilidad, los jueces tenderán a desconocer esa personalidad jurídica y cargarán la responsabilidad a los administradores de hecho", explica Jesús Alfaro, catedrático de Derecho Mercantil y socio del bufete CMS Albiñana & Suárez de Lezo.

En definitiva, si el dueño y el presidente de Polaris hicieron el cambio en el consejo para esquivar responsabilidades, no valdrá de nada en caso de que el juez aprecie delito.

Sobre su situación actual, la empresa sólo dice que "tiene tranquilidad" para afronnar el futuro y que "sus actividades se desarrollan dentro de la legalidad", señaló ayer una portavoz.

Otro de los hoyos en la compleja red empresarial de Polaris son sus cuentas. Según los últimos datos individuales de 2006, Polaris World Development, de la que cuelga gran parte del entramado, facturó 37 millones y ganó 74 millones. El mundo al revés. Sólo esta sociedad acumula más de 500 millones de euros en deudas.