Jueves, 3 de Abril de 2008

Las autoridades colombianas ultiman detalles para recibir a la misión médica para Betancourt

EFE ·03/04/2008 - 12:00h

EFE - El avión de la misión humanitaria organizada por Francia para la liberación de la rehén de las FARC Ingrid Betancourt permanece estacionado hoy, en la base aérea militar de Catam, en Bogotá (Colombia), a la espera de un plan de vuelo.

Las autoridades colombianas han dispuesto en la localidad sureña de San José del Guaviare un hospital y medidas de seguridad reforzadas para apoyar a la misión humanitaria que espera contactar con las FARC para ofrecer ayuda médica a Íngrid Betancourt, secuestrada desde 2002.

En el departamento del Guaviare las FARC liberaron, por gestiones del presidente venezolano, Hugo Chávez, y la congresista de oposición Piedad Córdoba, a cinco ex parlamentarios y a Clara Rojas, la compañera de candidatura presidencial de Betancourt, en enero y febrero pasados.

Además, en su reciente liberación, el congresista Luis Eladio Pérez afirmó que vio a Betancourt, por lo que se supone que ella se encuentra en esta región.

El gobernador de esa selvática región, Óscar López, dijo hoy a Efe que las medidas de seguridad en la terminal "Jorge Enrique González" y los alrededores fueron ampliadas ante la posible llegada del avión francés que hoy aterrizó en una base aérea de Bogotá.

"En este momento lo que sabemos es que la comisión llegó a Bogotá y no nos han confirmado que viene para acá, para el Guaviare, pero éste es un departamento de puertas abiertas y más para una misión humanitaria", agregó el gobernador.

Las autoridades del Guaviare tienen preparado un hospital de segundo nivel en caso de que lo requiera la misión médica liderada por Francia que prestará atención a Betancourt, secuestrada en febrero de 2002 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y quizás a otros rehenes.

La política colombo-francesa está en el grupo de 40 secuestrados que los rebeldes pretenden canjear por medio millar de guerrilleros presos mediante la negociación de un acuerdo humanitario con el Gobierno del presidente Álvaro Uribe.

Diversas versiones sobre el estado de salud de Betancourt -enferma de leishmaniasis, hepatitis B y malaria- precipitaron la misión francesa, acompañada por los gobiernos de España y Suiza, con los que conforma un comité internacional autorizado por Uribe como facilitador de acercamientos con los insurgentes.

Uribe recibió hoy en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo en Bogotá, a los embajadores en Colombia de España, Andrés Collado, y Francia, Jean Michel Marlaud, y a un delegado suizo quienes le informaron de la operación, y el gobernante prometió facilitar la misión con la suspensión de acciones militares en la zona requerida.

Desde hoy, el aeródromo de San José del Guaviare se vio ocupado por militares y funcionarios regionales que expectantes ante la posible llegada de la comisión humanitaria, cuyos responsables esperan recibir de los rebeldes las coordenadas del sitio en la que deberá realizarse.

El gobernador dijo que las autoridades regionales "están prestas" para atender y colaborar con esa misión, y que ya disponen de toda la infraestructura en el aeropuerto y la ciudad para garantizar que tenga éxito.

"Tenemos un hospital de segundo nivel que está preparado para atenderla (a Betancourt) en caso de que se necesite. Las demás cosas las atiende el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que es el autorizado. Lo importante es que por fin se libere a Íngrid Betancourt", declaró López.

Sin embargo, los responsables de la operación tienen previsto atender a la cautiva y, si es posible, a otros rehenes, en la misma aeronave francesa, que deberá salir de Bogotá hacia alguna base castrense, afirmó el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León.

El oficial dijo que el Gobierno podrá facilitar los helicópteros que sean necesarios para trasladar a los enfermos hasta dicho avión.

Uno de los soldados que fue apostado en el aeropuerto declaró a Efe que el movimiento de tropas en la terminal aérea es bastante alto por ser una zona en la que los rebeldes ejercen una gran presencia y por tratarse de una región en la que se han incrementado los cultivos de matas de coca.