Miércoles, 2 de Abril de 2008

Competencia cerca a la industria alimentaria

Abre expediente a varias patronales de diversos productos, entre ellos el pollo, los huevos y el pan por los anuncios de subidas de precios del año pasado // El sector lácteo se libra

A. M. VÉLEZ / F. SAIZ ·02/04/2008 - 23:45h

La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) anunció ayer la apertura de una batería de expedientes sancionadores a varias patronales de la industria alimentaria. El organismo tiene indicios de posibles acuerdos para pactar precios. Más que en las inspecciones llevadas a cabo en empresas y asociaciones el pasado otoño, basa sus sospechas en las augurios de subidas de precios de las patronales por el encarecimiento del cereal y de los piensos.

La decisión llega seis meses después del inicio de la investigación preliminar y tras el espectacular encarecimiento de los alimentos básicos que arrancó tras el verano y que ha provocado una gran alarma social. Junto al petróleo, los alimentos han llevado al IPC a máximos de doce años.

El organismo que preside Luis Berenguer ha abierto expediente a diez asociaciones, además de la Federación de Industrias Alimentarias y de Bebidas (FIAB), en la que se integran casi todas y que hoy expondrá su postura. Las asociaciones bajo investigación adscritas a esa patronal son los fabricantes de harinas y sémolas, los de helados, los de panificación y pastelería, los de chocolate y derivados del cacao, los de pastas alimenticias, y los de salsas y condimentos preparados.

La CNC investiga si su política de comunicación ha violado el artículo 1 de la Ley de Defensa de la Competencia, que prohíbe toda “recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela” para entorpecer la competencia.

Las patronales de las industrias del pollo (Propollo) y del huevo (Inprovo) tienen también abiertos expedientes debido, en el primer caso, a declaraciones públicas de sus representantes, y en el segundo a las notas de prensa publicadas sobre el alza de los precios.

Se trataría, en todos los casos, de prácticas que pueden “tener por objeto o efecto restringir, limitar o impedir la competencia”.

Entre las industrias investigadas no está, sorprendentemente, la de la leche, campeona de las subidas en 2007: más de un 30%, cinco veces más que en Italia y más del doble que en Portugal, por ejemplo. Las empresas y asociaciones de este sector (entre ellas, Ebro Puleva) fueron objeto de la investigación previa de los técnicos del organismo.

Antes de abrirse ese proceso, el presidente de la CNC, Luis Berenguer, dijo que este organismo observaba “con preocupación” que responsables y representantes de organizaciones que agrupan a estos fabricantes habían hecho declaraciones públicas “coincidentes en el tiempo” advirtiendo de estas subidas.

Tres años para decidir

A partir de ahora, la CNC tiene tres años para decidir si impone o no multas. Éstas, obviamente, irían dirigidas a las empresas asociadas a las patronales, no a las propias asociaciones. En función de su gravedad, pueden ir desde el 1% hasta el 10% de las ventas totales de la empresa en el año anterior a la sanción. Dado que, por lo que se deduce de la nota de la CNC, las inspecciones no dieron resultados significativos, parece dudoso que se aplique el castigo máximo, que hasta ahora el organismo no ha impuesto nunca.

De haber multas, estas podrán recurrirse ante la Audiencia Nacional y, de ratificarse la decisión, ante el Tribunal Supremo. También es posible acudir al Constitucional o al Tribunal de Derechos Humanos de Luxemburgo, aunque fuentes jurídicas lo descartan por su complejidad.