Miércoles, 2 de Abril de 2008

La cárcel le convirtió en un superventas

Massimo Carlotto fue procesado durante 18 años por un crimen que no cometió

PAULA CORROTO ·02/04/2008 - 22:28h

BLANCA DEL AMO - El escritor Massimo Carlotto, en Madrid.

Fue una noche de octubre de 1976 en Padua (Italia). Massimo Carlotto, que tenía 19 años y militaba en la organización de extrema izquierda Lotta Continua, escucha de repente unos gritos y acude presto al lugar de donde proceden. Cuando llega, sus ojos sólo ven sangre. La que sale del cuerpo de la joven Margherita Magello, que acaba de recibir 59 puñaladas. Carlotto se pone nervioso, toca el cuerpo y sale huyendo. Poco después, decide presentarse en la comisaría como testigo del crimen y allí es arrestado, acusado de cometer el asesinato.

Comienza así un calvario que llegará a durar 18 años, durante los cuales seis los pasará en la cárcel y cinco, prófugo en Francia, España y varios países de Centroamérica. En total, 11 procesos, 86 juicios y un caso que en la actualidad se estudia en las universidades como verdadero error judicial. Nunca fue absuelto, pero el presidente de la República Oscar Scalfaro le otorgó el indulto en 1993.

Un chivo expiatorio

A día de hoy, Massimo Carlotto es un escritor de éxito en el campo de la novela negra.  Incluso dos de sus libros, Il Fuggiasco  -relata sus años como prófugo de la justicia italiana y dio a pie a su carrera narrativa- y Hasta nunca, mi amor -la primera en llegar al mercado español, que ahora publica Emecé-, han sido llevados al cine con gran éxito. Éste es el motivo por el que, según cuenta a Público, ve su caso "con cierta distancia".

Sin embargo, no rehúye las preguntas sobre el tema.  "Tengo claro que todo aquello se debió a un perjuicio político, ya que yo fui el primer militante de izquierdas procesado", analiza. Un chivo expiatorio en un momento en el que la política italiana se vivía con una intensidad extrema. Sólo dos años después del arresto de Carlotto, sería asesinado el presidente Aldo Moro.

Su proceso incluyó hechos como no analizar durante años un pelo que se encontró entre los dedos de la víctima. "Cuando en 1988 se decide hacer la prueba de ADN, resulta que aquel pelo que me hubiera dado la libertad
desaparece", cuenta Carlotto, incidiendo en que, precisamente, los avances tecnológicos existentes hoy hacen posible que no se vuelva a producir un caso como el suyo.

Pero a Carlotto, los años que pasó en prisión por un asesinato que no cometió le han pasado factura. En dos vertientes, la literaria y la política. En relación con la primera, la evidencia es latente: todas sus novelas giran en torno al crimen, y muestran un sistema judicial corrupto y lleno de fallos. "Supongo que sí que me ha afectado todo lo que me pasó, pero de todas maneras yo escribo sobre crímenes, porque lo que pretendo es reflejar la sociedad italiana, que está totalmente corrupta y precipitándose al vacío. Italia ahora mismo es un país que no funciona", se excusa el escritor.

En estas palabras, sale su vena política. La que le hizo militar en la izquierda en su juventud y que hoy en día le acerca más a los movimientos antiglobalización. "Es que hoy es muy difícil militar en un partido. Incluso votar. Yo creo que no voy a hacerlo porque la izquierda tiene un poder insignificante", advierte. Y sabe que la próxima semana será elegido otra vez Silvio Berlusconi, "el rey del populismo en un país cuya perfecta metáfora es la basura que se almacena día a día en las calles  de Nápoles", zanja Carlotto.

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