Miércoles, 2 de Abril de 2008

Española con ficha en el KGB

La revolucionaria ceutí África de las Heras se convirtió en el principal agente para la agencia rusa en Latinoamérica

JESÚS CENTENO ·02/04/2008 - 22:20h

PÚBLICO - De guerrillera a espía: África de las Heras en Moscú, junto a José Gros y Rafael Vidiella, uno de los fundadores del PSUC.

En el cementerio moscovita de Kuntsevskoe -ese que la Unión Soviética reservó para sus héroes- aún permanece una misteriosa lápida con una palabra en español: Patria. Es el nombre en clave de África de las Heras, una apasionada joven ceutí que decidió dejarlo todo por sus convicciones, convirtiéndose una de las espías españolas más importantes del siglo XX y la única que alcanzó el grado de coronel del KGB durante la Guerra Fría.

Nació en Ceuta pero su patria fue siempre la URSS. África de las Heras (1909-1988) es un personaje ignorado, con una vida trepidante y enigmática, si bien es cierto que el mejor espía es aquel de quien menos se sabe. Y de África de las Heras se sabe realmente poco. Que trabajaba en solitario, que sobrevivió a las purgas estalinistas y al recelo de las redes de espionaje estadounidenses. O que medía un metro y 63 centímetros de estatura y tenía cabellos negros, frente recta, ojos castaños, mentón redondo, cara ovalada y cien mil identidades.

También se sabe que trabajó con tanta discreción que su historia comenzó a ser conocida sólo a partir de su muerte, en 1988. Fue entonces cuando se dijo que estuvo implicada en la trama para asesinar a Trotsky en México, que participó en las guerrillas contra el ejército alemán en la II Guerra Mundial, que fue la espía soviética más importante en Latinoamérica y que acabó sola y marginada en Moscú.

Aunque provenía de una familia burguesa y militar, los ideales de África la llevaron a participar en la revolución de Asturias de 1934. Ideología que llevaría hasta el fanatismo. Una vez perdida la guerra -donde dirigió el control de Barcelona- entró en contacto con los soviéticos y viajó a México. Allí conoció a Kahlo y Rivera para "vigilar" al huésped de ambos: León Trotsky, que sería asesinado a golpe de piolet en 1940. Hoy, nada ni nadie ha confirmado su participación en el asesinato.

Espía en Montevideo

Estudió para operaria de radio en los años treinta y se especializó en sabotear las comunicaciones enemigas. Durante la II Guerra Mundial, sirvió en un destacamento guerrillero en la retaguardia alemana, donde le entregaron dos granadas y un puñal. África se lanzó en paracaídas detrás de las líneas enemigas y se encargó en sabotear al enemigo. Después se estableció en París, haciéndose pasar por refugiada. Allí conoció a Felisberto Hernández, uno de los grandes literatos uruguayos. El escritor se convertiría en su primer marido y en su coartada para ser enviada a Uruguay, el ojo del huracán del espionaje durante la Guerra Fría. A Montevideo llegaban cientos de agentes encubiertos como diplomáticos, que supervisaban las operaciones de toda Latinoamérica.

Gracias a sus conocimientos de radiocomunicaciones, Patria enviaba a Moscú la información que le proporcionaban los espías soviéticos, con cuestiones como la invasión de Bahía Cochinos en Cuba.

Mientras, Felisberto pensaba que la bella María Luisa era una modista española de alta costura. Para otros fue una marchante de antigüedades. Tras su divorcio, Patria se casó con Valentino Marchetti, el nuevo jefe del espionaje ruso en esa zona. Murió en 1964 en extrañas circunstancias.

Desde 1967, África vivirá sola en Moscú, donde pasó a ser María Pavlovna. Veinte años después de su muerte, su actividad como espía continúa vedada a la consulta pública. Condecorada por la URSS en varias ocasiones, terminó su carrera como instructora. Murió el 8 de marzo de 1988 -Día de la Mujer- con el grado de coronel. Jamás fue descubierta.