Miércoles, 2 de Abril de 2008

La desalación gana al trasvase

Los expertos defienden la construcción de plantas desaladoras como solución estructural a la sequía // Piden que se despolitice el debate y se discutan las alternativas técnicas

MANUEL ANSEDE ·02/04/2008 - 21:11h

Imagen de archivo del interior de la planta desaladora ‘Bahía de Palma’, en Palma de Mallorca. AFP

La reciente propuesta de la Generalitat de Catalunya de trasvasar agua del río Segre al Llobregat, para paliar la sequía en la región, ha reanimado el enfrentamiento entre los partidarios de la desalación y los adictos de los trasvases. Pero, sobre todo, ha vuelto a poner de manifiesto que la gestión del agua en España se ha convertido en una bandera capaz de politizar hasta las soluciones técnicas.

“Me molesta la simplificación política”, se queja el jefe del Área de Calidad de Aguas del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), Miguel Torres. Este ingeniero de caminos, que habla a título personal, cree que “los técnicos se deben oponer a que las desaladoras sean cosa del PSOE y los trasvases, del PP”. En su opinión, no se estaría hablando del trasvase del Segre si se hubiera agilizado la construcción de la desaladora de Barcelona, proyectada hace siete años. “En España llegamos siempre tarde a los problemas de la sequía. En Barcelona se pueden dar soluciones de emergencia, pero la solución estructural serán las desaladoras”, remacha.

El Ministerio de Medio Ambiente enterró la pasada legislatura los trasvases del Plan Hidrológico Nacional del PP con una apuesta por la desalinización, plasmada en el Programa AGUA (Actuaciones para la Gestión y la Utilización del Agua). Hoy, en España, existen más de 950 desaladoras, con una capacidad total de producción de dos millones de metros cúbicos de agua al día, que abastece a 10 millones de habitantes, según la Asociación Tecnológica para el Tratamiento del Agua (ATTA).

Sin embargo, los detractores de las plantas desaladoras siguen viéndolas como las centrales nucleares del mar. En uno de los debates electorales televisados, Rajoy le espetó a Zapatero: “Yo voy a llevar agua a todos los sitios, haré trasvase”. Y añadió que “las desaladoras emiten C02 y van contra el cambio climático”. Éste es uno de los argumentos más repetidos por los partidarios de los trasvases. Según ATTA, las desaladoras españolas emiten, de manera indirecta, un millón de toneladas de CO2 cada año sobre un total de 400 millones.

“Rajoy muestra puro desconocimiento técnico, es ignorancia”, replica Torres. Para el responsable de Calidad de Aguas del CEDEX, el agua desalada no es “electricidad embotellada”. “El gasto eléctrico de una familia por consumir agua desalada durante un mes es equivalente al de poner tres lavadoras”, afirma.

El director general de ATTA, Ángel Cajigas, no esconde las debilidades de la desalación –coste, dependencia energética e impacto ambiental–, pero confía en la innovación tecnológica para reducir su impacto. Además, recalca el otro lado de la balanza: el agua desalada es un recurso ilimitado, se adapta a la demanda y genera una mínima incertidumbre.

Para el investigador Francesc Gallart, del Instituto de Ciencias de la Tierra del CSIC, “la política del agua, como indica su nombre, es política, los científicos suelen ser los últimos en dar su opinión”. Para Gallart, “el trasvase es una de las agresiones más duras al medio, y más ahora, cuando los sistemas fluviales están bajo mínimos”. El investigador pone el ejemplo del trasvase del Segre, que no aconseja: “Sacas agua de un sitio para ponerla en otro, pero también trasvasas la fauna, y luego te encuentras especies invasoras, como el mejillón cebra, en todas partes”. Además, señala, “las desaladoras tienen un interruptor, las puedes parar, pero, ¿cómo desmontas un trasvase?”.

 

«En ingeniería no hay una solución única»

Entrevista a Edelmiro Rúa, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos

El catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid –y presidente del Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos– pide un Pacto del Agua que tenga en cuenta todas las opciones.

¿Desaladoras o trasvases?

En matemáticas, dos más dos son cuatro, pero en ingeniería no hay una solución única. Las dos opciones son buenas. Para un caso puntual pueden ser muy buenas las desaladoras y muy malo el trasvase, o viceversa. O pueden ser complementarias.

¿Alguna de las alternativas presenta más inconvenientes desde el punto de vista técnico?

Es difícil contestar. La desalación ha avanzado mucho, pero sigue teniendo un consumo energético alto. Y hay que tener en cuenta el problema del vertido de la salmuera al mar. Por otro lado, en muchos lugares es muy difícil hacer que llegue un trasvase.

¿Qué le parece el Programa Agua del Ministerio de Medio Ambiente?

El Programa Agua está compuesto por una serie de actuaciones puntuales, pero debería proponer una planificación más completa. España tiene agua suficiente para todos, no puede ser que cada año estemos con el agua al cuello. Este año podemos aceptar soluciones de emergencia, pero es inadmisible que dentro de cinco años estemos otra vez agarrándonos este tipo de soluciones.

¿Es posible hacer una planificación a largo plazo con la actual politización del problema del agua?

Es necesario. La solución al problema pasa por la firma de un Pacto del Agua entre todos los partidos, con el objetivo de resolver el problema durante muchos años. Además, un Pacto del Agua, con la realización de infraestructuras asociada, puede amortiguar el desempleo que se avecina en el sector de la construcción.

 

«Es necesario subir el precio del agua»

Entrevista a Alberto Fernández, responsable de Aguas Continentales de WWF/Adena

Esta organización ecologista recela de la desalinización y los trasvases, y propone medidas de ahorro.

¿Desaladoras o trasvases?

Estamos radicalmente en contra de los trasvases intercuencas, porque las divisiones administrativas no pueden romper la unidad natural de las cuencas hidrográficas.

¿Qué inconvenientes presentan los trasvases?

Los trasvases generan conflictos sociales y, además, favorecen un desarrollo desmedido en regiones en las que el agua sería un factor limitante. Por ejemplo, Murcia ha creado un sistema de desarrollo basado en el regadío, y ya no se puede parar el trasvase Tajo-Segura. Si no se hubiera hecho el trasvase, el crecimiento hubiese sido equilibrado, acorde con los recursos locales.

¿Qué alternativas proponen?

Hay que poner a punto los sistemas de ahorro, modernizar las redes de distribución y crear bancos de agua [mecanismos para vender o arrendar derechos de agua]. Pero, claro, con la modernización de las redes no hay foto de inauguración, y en época de sequía queda muy bien proponer un trasvase entre cuencas.

¿También se oponen a las desaladoras?

Las desaladoras tienen problemas ambientales, pero su consumo energético es similar al del trasvase del Ebro. Por otro lado, la construcción de desaladoras supone una política de oferta, y como hay agua se deja de gestionar la demanda. Es necesario subir el precio, porque el agua en España es muy barata. En cualquier caso, preferimos las desaladoras al trasvase, pero estas opciones no deben evitar que se tomen otras medidas.

¿Las desaladoras actuales afectan la flora marina?

Los impactos en la posidonia son muy bajos, y con una buena planificación y ubicación pueden evitarse.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad