Martes, 1 de Abril de 2008

Los brasileños, pendientes de la diplomacia

Varios inmigrantes nos cuentan cómo están viviendo la crisis entre Brasil y España por el tema de los aeropuertos

Susana Hidalgo ·01/04/2008 - 21:21h

Música en un local de Madrid y varios brasileños se reúnen a hablar de su país. “¡Yo hablo en portuñol!”,  se excusa Edineia da Silva, representante en España del brasileño Partido de los Trabajadores. A su lado, Edilson Vieira, sumiller en su país y  aquí camarero. Con ellos, Eddie Gomes de Souza,  dueño de un restaurante en Madrid. En esa mezcla entre español y portugués empiezan su discurso sobre la crisis de los inadmitidos, la adaptación de los 100.000 brasileños que viven en España o el peso de la inmigración.

“La crisis me preocupa por la mala imagen que se está dando de los brasileños”, sentencia Edineia. Ella llegó hace 11 años a Madrid, está casada con un francés y ayuda a otros brasileños a través de acuerdos con la Embajada  y de su trabajo en la Asociación de Núcleos de Entidades Brasileñas en España. “Desde que Lula ha entrado en el Gobierno los brasileños tienen más posibilidades de viajar”, reflexiona Edineia sobre el aumento del número de brasileños que viajan a España, que en 2007 subió un 50% respecto a 2006.

 

A ganarse la vida

Edineia cree que en ese aumento hay muchos ciudadanos brasileños que no vienen a Madrid a hacer turismo sino a ganarse la vida. “Vienen un mes, dos meses, a ver qué pasa. Luego intentan conseguir un trabajo y quedarse”, señala esta mujer.

Como ella, Fernando Silva, de 32 años, también comparte vida sentimental con alguien de otra nacionalidad. En este caso su mujer es española. Fernando, que lleva ocho años en España y vive en Carabanchel (Madrid), es pintor. “Pintor de brocha gorda”, aclara con una sonrisa. “Me parece mal que no dejen entrar en Brasil a los españoles. Eso se puede hacer con los estadounidenses, porque ellos nos tratan mal en los aeropuertos, pero no es lo mismo con España”, piensa.  “Yo no tengo miedo porque ya llevo muchos años aquí, pero conozco brasileños que están asustados porque sólo llevan dos o tres meses en Madrid y ahora creen que les van a repatriar”, agrega Fernando.

Edilson es de los que están “tranquilos”: “Creo que se solucionará y al final todo quedará en nada”, afirma el camarero. Su jefe en el restaurante, Eddie Gomes de Souza, sostiene que el trabajo que vienen a hacer los brasileños “es el que no quieren hacer los españoles”.

Músicos u obreros

Hay muchos brasileños en España músicos o que trabajan en la construcción. En Walmir Lemos, de 48 años y siete en España, se juntan las dos actividades. Él es obrero en Colmenar Viejo (Madrid) y también toca la percusión en una banda de samba y bossa nova.  “El problema en la crisis con los inadmitidos es que no sabemos bien qué es lo que pasa por detrás, entre los que están negociando”, asegura este hombre, divorciado y natural de Rio de Janeiro.

Walmir no está de acuerdo con el dato de que el número de brasileños que han entrado a España haya subido en el último año un 50%. “El brasileño no es un nómada, sino un patriota y le cuesta mucho salir. Tiene miedo y no se atreve”, afirma.

Apoyo de  inmigrantes

Los brasileños cuentan además con el apoyo de algunas asociaciones de inmigrantes. Esteban Cancelado, vicepresidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España (Ferine), cree “normal” que las autoridades de Brasil hayan rechazado a ciudadanos españoles en sus aeropuertos. Para él, el rechazo de brasileños en el aeropuerto de Barajas es “un abuso” y encuentra comprensible que Brasil haya aplicado el principio de reciprocidad.