Martes, 1 de Abril de 2008

Serpentear de León a Ferrol

El tren Transcantábrico ofrece desde hace 25 años un recorrido a lo largo de la Cornisa Cantábrica en ocho días

ALICIA MADERA ·01/04/2008 - 20:27h

Para todos los viajeros, el Transiberiano, que atraviesa Asia desde Moscú hasta China, es un sueño difícil de realizar. Por la falta de tiempo o de valor para seguir los pasos de los grandes aventureros. Más cerca y menos arriesgado, aunque igual de intenso, el Transcantábrico celebra este año su 25 aniversario, 25 años serpenteando entre Ferrol y Bilbao.

El viaje dura ocho días y siete noches y permite descubrir los patrimonios culturales de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi, revelando a los viajeros la gastronomía y los paisajes de cada zona de la costa cantábrica. En realidad, el Transcantábrico no termina en Bilbao sino que se adentra en las tierras de Castilla y León. Un total de 27 salidas, entre marzo y octubre, parten de León. El primer día, el personal del Transcantábrico da la bienvenida a un máximo de 52 viajeros y se descubre el patrimonio romano de la zona antes de alcanzar el mar en la ría de Bilbao.

Empieza entonces un largo recorrido de la costa cantábrica, con múltiples paradas y visitas guiadas. Así por ejemplo, después de Santander, se almuerza en Santillana del Mar y se visitará el casco medieval. En el corazón de Asturias, los viajeros podrán ascender a los Lagos de Covadonga y aprovechar la naturaleza del Parque Nacional de los Picos de Europa. Cenas improvisadas en el camino y, para los que prefieren no descansar, hay una discoteca en el tren.

El Transcantábrico empezó a recorrer la costa, en una vía de un metro de anchura, en 1983. Era el primer tren turístico de España y el primero del mundo en vía métrica.

Ferrol es la última parada; todo los viajeros abandonan el tren. Un autobús los llevará al destino final: Santiago. Salvo si se elige la capital gallega como punto de partida.

El camino hacia Finis Terrae

El Transcantábrico sigue más o menos las mismas etapas que la Ruta del Norte del Camino de Santiago, que une Irún a la capital gallega. Los viajeros que eligen partir de León o de Bilbao llegan a Santiago de Compostela el octavo día. El tren se para en Ferrol y se termina el viaje en autobús para alcanzar el Finis Terrae romano. Una vez en Santiago, se podrá serpentear en el casco viejo, Patrimonio de la Humanidad desde 1985, y visitar riquezas culturales como la Catedral, la Plaza del Obradoiro, el Hostal de los Reyes Católicos, el Centro Galego de Arte Contemporáneo, o los numerosos conventos e iglesias de la ciudad donde descansa el apóstol Santiago.