Martes, 1 de Abril de 2008

Vuelven los tiempos de la Guerra Fría a la frontera de las dos Coreas

Pyongyang recurre a la provocación militar para expresar su descontento con el nuevo gobierno de Corea del Sur

ANDREA RODES ·01/04/2008 - 20:04h

Dos soldados coreanos vigilan; uno con prismáticos desde detrás del cristal.

El régimen dictatorial de Pyongyang tildó ayer al nuevo presidente surcoreano, Lee Myung-bak, de ser un "traidor" y un "perrito faldero de EEUU" y advirtió de que el endurecimiento de su política hacia Corea del Norte tendrá "consecuencias catastróficas e irrevocables" en las relaciones entre ambos países.

"Es la primera vez en ocho años que Corea del Norte critica a un jefe de Estado surcoreano", aseguró ayer el diario de Seúl Korea Times.

Las agresiones verbales, difundidas por el principal rotativo oficial norcoreano, Rodong Sinmun, son la última de las provocaciones del régimen de Corea del Norte, después de que el presidente surcoreano, Lee, tomara posesión el 25 de febrero.

Desde entonces, Pyongyang ha enviado aviones militares a la zona fronteriza en diez ocasiones y el viernes pasado disparó misiles de corto alcance sobre el Mar Amarillo. Seúl ha respondido con un despliegue de cazas sobre la frontera, desmilitarizada desde que finalizó la guerra de Corea en 1953.

El nuevo jefe del Estado Mayor surcoreano, Kim Tae-young, advirtió la semana pasada de que su país está dispuesto a atacar las instalaciones nucleares norcoreanas si el régimen demuestra su intención de agredir al Sur.

Pyongyang respondió el domingo con la amenaza de suspender las relaciones con Corea del Sur y con reducir el país a "cenizas" si se hacen realidad los ataques preventivos contra sus instalaciones nucleares.

Según los expertos, las provocaciones militares de Corea del Norte son una manera de manifestar el descontento por el endurecimiento de las relaciones intercoreanas y el acercamiento a Washington impulsado por Lee. A diferencia de su antecesor, Roh Moo-hyun, Lee exige el desarme nuclear completo de Corea del Norte antes de establecer cualquier cooperación económica y humanitaria.

Seúl reacciona con calma

Pyongyang tampoco ha encajado bien que una de las primeras medidas tomadas por Lee haya sido votar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU a favor de mantener a Corea del Norte en la lista de países que necesitan vigilancia especial. Bajo el presidente Roh, Corea del Sur procuró abstenerse en la mayoría de votaciones acerca de las violaciones de derechos humanos en el Norte.

urante la última semana, el régimen norcoreano ha expulsado a una decena de funcionarios surcoreanos y ha bloqueado el proyecto de abrir determinados lugares del país a los turistas surcoreanos. Seúl se ha tomado la situación con calma. La poca atención prestada ayer por los medios surcoreanos a los ataques verbales muestran una creciente indiferencia de la población hacia Corea del Norte, sin apenas repercusión en el desarrollo del país. 

A diferencia de los años 90, cuando el miedo a un ataque nuclear empujaba a miles de surcoreanos hacia los supermercados para aprovisionarse y la bolsa caía en picado, la situación en Seúl era ayer de total normalidad y los mercados financieros nacionales cerraron sin variaciones importantes.

Corea del Norte ha repetido este tipo de provocaciones durante los cambios de Gobierno anteriores. Por ejemplo, su retirada del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, en 1993 y 2003 coincidió en ambas ocasiones con el inicio de los mandatos de los presidentes Kim Young-sam y Roh.

Estas acciones sirven a Pyongyang para expresar su opinión sobre la situación política y el gobierno no debe intimidarse por ellas, opina el diario surcoreano JoongAng Daily.

Expertos surcoreanos citados en este medio no creen que las provocaciones bloqueen las relaciones intercoreanas o las negociaciones internacionales para la desnuclearización del Norte.

Pero el ex ministro para la reunificación, Jeong Se-hyun, mostró su preocupación y admitió a JoongAng Daily que el gobierno surcoreano debe reducir el tono agresivo de sus declaraciones y mostrarse más cauteloso si no quiere "volver a los viejos tiempos de tensión y confrontación".

El presidente Lee 

El nuevo presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, del conservador Gran Partido Nacional, (GNP) procede del mundo empresarial y fue alcalde de Seúl.

Ganó las elecciones presidenciales en Febrero con promesas de reavivar la economía surcoreana, mejorar las relaciones con EEUU y buscar la cooperación con Corea del Norte, siempre y cuando ésta cumpla con el proceso de desnuclearización. La política más tolerante del anterior presidente, Roh, que promovía un acercamiento pacífico a Corea del Norte, ha debilitado la alianza del país con EE.UU.

Lee, ha dicho que prefiere un acercamiento "minucioso y flexible" al régimen de Kim Yong-Il. "Minucioso" con el principio de intolerancia al programa nuclear, y "flexible" a futuras negociaciones.

Su objetivo es conseguir que Corea del Norte alcance en los próximos diez años un crecimiento del 15%-20% y unos ingresos anuales per capita de 3.000 dólares.

La llamada política "Visión 3.000", pretende conseguir, mediante asistencia económica y cooperación internacional, que Corea del Norte alcance en diez años unos ingresos per cápita de 3.000 dólares, con la condición de que el país abandone todos sus programas nucleares.

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