Domingo, 3 de Febrero de 2008

Marcial Maciel no será nunca santo

El líder de los Legionarios de Cristo, acusado de pederastia, enterrado en una ceremonia casi clandestina

PÚBLICO.ES ·03/02/2008 - 21:00h

RAPA - Marcial Maciel. RAPA.

Fue una ceremonia a puerta cerrada, presidida por el hermetismo, en un cementerio privado. Sólo ocho familiares rompían el pasado sábado la severidad de alzacuellos y sotanas negras congregadas en el cementerio particular que los Legionarios de Cristo tienen en Cotija, una pequeña ciudad del estado mexicano de Michoacán, en la que nació Marcial Maciel hace 87 años.

Atrás queda una biografía empañada por decenas de acusaciones de pederastia. El fundador de los Legionarios de Cristo murió el pasado 30 de enero. Su último viaje en el cielo fue mucho más prosaico de lo que probablemente soñó en sus días de gloria. No fue un coro de ángeles, sino un helicóptero el que lo llevó hasta el lugar donde queda sepultada su leyenda.

Un amor precoz por el poder

Marcial Maciel nació en una familia profundamente católica y en una región envuelta en la llamada Guerra Cristera, una secuela de la Revolución Mexicana, en la que curas y laicos, al grito de ¡Viva Cristo Rey! combatieron el carácter laico del Estado.

Tres años antes de ser ordenado sacerdote, en enero de 1941, Maciel funda la Legión de Cristo. Apenas cinco años después, se entrevista con el Papa Pío XII, quien -según la versión oficial- le sugirió la receta del éxito: "Líderes, tenemos que formar y ganar a los líderes de América Latina y del mundo. Deben ser ustedes un ejército en orden de batalla".

Los Legionarios de Cristo entendieron bien y desarrollaron pronto este principio de la "opción preferencial por las élites", creando un vasto imperio educativo para ganar y formar al poder político y económico.

El crecimiento de los Legionarios discurrió paralelo al de Marcial Maciel, quien contó, además, con el apoyo, protección y complicidad del propio Vaticano. Durante el pontificado de Juan Pablo II Maciel se convirtió en un consultor de confianza para el Papa en lo relativo a vocaciones, clero y América Latina, en especial en el combate librado -y aparentemente ganado- contra la Teología de la Liberación.

Abuso de menores

En el momento de su muerte, Marcial Maciel se encontraba en Estados Unidos, donde vivía retirado desde mayo del 2006, cuando el Vaticano le "invitó" a retirarse a una "vida de oración y penitencia", para evitar someterlo a un proceso canónico. Esta fue la resolución que dio el Vaticano de cara a las acusaciones de pederastia formuladas contra Maciel durante los últimos diez años por parte de varios ex miembros de la congregación.

El poder de Maciel no impidió que salieran a la luz pública los testimonios valientes de ex Legionarios que habían sido abusados sexualmente por su padre fundador, cuando tenían entre 10 y 17 años.

En noviembre de 1997, un grupo de ocho víctimas enviaron al Vaticano una carta en la que denunciaban los abusos cometidos por Maciel. A pesar de la difusión de su testimonio, la investigación en el Vaticano fue congelada, gracias a la estrecha relación que tenía Juan Pablo II con el acusado.

La firmeza de los demandantes y la indignación que provocaron sus acusaciones hicieron que, a finales del 2004, el entonces cardenal Joseph Ratzinger y actual papa Benedicto XVI, decidiera reabrir el proceso en el Vaticano.

Una denuncia tras otra

En abril de 2005, el fiscal especial enviado por Roma recabó en México el testimonio de al menos 30 denunciantes. Al expediente se sumaron otras denuncias procedentes de Irlanda, Estados Unidos y España, en las que se denuncian más abusos cometidos por otros Legionarios de Cristo, además de algunos cometidos por el propio Maciel.

El retiro de Maciel ordenado por el Vaticano no silenció el escándalo. En marzo del 2007, tanto Maciel como su sucesor, Álvaro Corcuera, fueron citados por la Justicia para responder sobre el caso de un niño de tres años que sufrió supuestos abusos por parte de su profesor del elitista colegio Oxford, en México, propiedad de los Legionarios de Cristo.

Los padres del menor denuncian que los Legionarios siguen un patrón en el que "la pederastia es algo que forma parte de su organización y que ellos mismos protegen y encubren sistematicamente".

El fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, ya no será canonizado, como era su deseo público y manifiesto. Su nombre, en cambio, estará estigmatizado para siempre por el abuso sexual a menores y por la impunidad que le acompañó hasta el final, gracias a la benevolencia del Vaticano.