Domingo, 3 de Febrero de 2008

Rajoy se aferra al IPC para evitar a los obispos

Álvaro López Millán ·03/02/2008 - 20:26h

El Partido Popular eligió ayer Málaga para presentar a sus 109 candidatos al Parlamento de Andalucía. En un auditorio con capacidad para 900 personas abarrotado por unas 1.800, el presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, respaldó a Javier Arenas en su intento de alzarse con el poder en la comunidad autónoma.

Pero no se conformó con ello. También se prodigó en ataques al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al hilo de sus promesas fiscales, que calificó de "bromas" y, por supuesto, en relación con su política antiterrorista, con la que dijo que había "engañado a los españoles". El líder del PP aseguró ver a Zapatero "preso de un ataque de nervios" que lo lleva a "pelearse con todo el mundo".

"[Zapatero] crea líos donde no los hay e inventa polémicas ficticias, pero de lo importante, nada. Necesitamos un poco de sosiego y de paz", aseveró el candidato del Partido Popular, quien mostró su preocupación por si las familias llegan a final de mes.

Para Rajoy el presidente del Gobierno "se pelea con los obispos y se alía con las civilizaciones" mientras "los precios siguen subiendo y el paro aumentando, y dice que no pasa nada". El dirigente conservador volvió a recordar sus compromisos en material fiscal de cara a la próxima legislatura y anunció su intención de pasarse toda la campaña electoral "hablando de economía".

La jornada era propicia para cargar contra el Gobierno. Los diferentes números 1 por las distintas provincias se encargaron de calentar desde el principio a los simpatizantes y militantes que, con gritos de "¡A por ellos!,¡a por ellos!", interrumpían unos discursos cargados de acusaciones a los líderes del PSOE. "Juntos vamos a hacer caer al mayor capullo socialista que queda en Andalucía", dijo José Enrique Fernández de Moya, candidato al Parlamento andaluz por Jaén, refiriéndose al consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías.

Fue una de las primeras alusiones que lograron levantar a los asistentes de sus asientos. La candidata Celia Villalobos fue otra de las que revolvieron al auditorio. "Lo que no hace el PP es ponerse a negociar con ETA cuando aún están calientes los huesos de los muertos", señaló.

Frente a los abucheos para los socialistas, Rajoy se llevó las ovaciones. Sobre todo cuando dijo: "Éstos son los candidatos de un gran partido que apoyan Sarkozy y Merkel. Otros están con Hugo Chávez y Evo Morales".

Los 400 euros
Rajoy criticó además la propuesta socialista de devolver 400 euros a los contribuyentes españoles y las explicaciones de la medida ofrecidas por el vicepresidente económico, Pedro Solbes. Uno de los asistentes alzó entonces la voz preguntando si podía dar propinas, circunstancia que aprovechó Rajoy para afirmar, irónicamente, en referencia a los socialistas: "Se han consagrado. Viva la justicia social y el rigor".

Durante su intervención, en la que apenas aportó novedades al discurso de las últimas semanas, preguntó a los asistentes si el actual presidente del Gobierno era "de fiar o no". A esta cuestión se respondió él mismo asegurando que "cuatro años más con esta persona son un serio riesgo para todos los españoles". Al mismo tiempo volvió a acusar al líder del Ejecutivo de faltar a la verdad en torno a las negociaciones con ETA.

Por último, Rajoy explicó que "el problema de España no es de ideologías", sino de "sentido común". Por eso, dijo, está convencido de la victoria de su partido el 9 de marzo. "Soplan aires muy fuertes de cambio", afirmó.