Sábado, 2 de Febrero de 2008

Las ONG exigen algo más que idealismo a sus trabajadores

Los másteres de cooperación proliferan para crear nuevos perfiles para organismos de solidaridad

DIEGO BARCALA ·02/02/2008 - 22:32h

Arianne Arpa, directora general de Intermón Oxfam. INTERMÓN

Ya no basta con querer cambiar el mundo. Los cooperantes españoles han dejado de ser iluminados por la caridad dispuestos a renunciar a un mundo de comodidades, para convertirse en profesionales de cómo llevar la luz al fondo del pozo. Son políglotas, licenciados y algunos, máster en cooperación. Los cursos de postgrado están repletosde aspirantes. La profesionalización ha llegado a los procesos de selección de personal de las ONG.

"Hace 20 años bastaba con el idealismo, ahora no. Se valora la formación universitaria básica, mínimo dos idiomas, preparación adicional y experiencia profesional", valora Fernando Navarro, director de formación de Acción contra el Hambre. Su lenguaje de anuncio laboral no es casual. La mayoría de las ONG encuentran dificultades para cubrir sus puestos de cooperantes a pesar de que las grandes organizaciones reciben 6.000 currículos anuales de media. En Intermón Oxfam reconocen que recurren al mercado extranjero para encontrar personal técnico. "Es difícil que un ingeniero esté dispuesto trabajar cobrando tres veces menos que aquí", explica un portavoz.

La mitad, voluntarios

En las clases de los másteres, el argumento de las ONG no convence. Los alumnos creen que acuden con demasiada frecuencia a los voluntarios. Existen 1.400 cooperantes españoles, pero más de la mitad del total de trabajadores de las ONG son voluntarios. "Estoy harta de ser voluntaria. Para un verano está bien, coges experiencia, pero yo no estoy dispuesta a estar con veintitantos años sin cobrar. Lo que pasa es que el Estado no invierte", concluye Ruth, licenciada en psicología, antes de entrar al curso.

Les espera una lección sobre la Unión Europea. La profesora se esfuerza por ser amena pero la teoría sobrepasa el sopor. "Encima es la tercera vez que nos lo cuentan", comenta a la salida una alumna desmotivada. Han pagado 3.000 euros y las ganas bajan después de cada clase teórica. La mayoría buscan acción sobre el terreno. Ser y sentirse útiles para el desarrollo.

Uno por universidad

Navarro alude a las vacantes de las ONG para explicar que cada universidad cuenta con un curso postgrado de cooperación. El de la Complutense, en Madrid, contó en 2007 con cerca de 300 solicitudes para 40 plazas. El proceso de selección incluye una entrevista en la que se valora incluso la mentalización del alumno. "Hay que quitarles de la cabeza que no pueden venir por pena, con la idea de cuidar negritos", explica Salomé Miquel, secretaria técnica del máster.

En el temario hay espacio para la concienciación. "La sensibilización es enseñar que el humanitarismo va unido a la neutralidad. El cooperante no tiene ideología. Sólo tiene que atender a la víctima, da igual que en el futuro vaya a ser un soldado de una guerrilla", razona Navarro.