Sábado, 2 de Febrero de 2008

Lamela desprecia las críticas

El ex consejero de Sanidad se dice "orgulloso" de su gestión en la crisis del hospital Severo Ocho

Susana Hidalgo ·02/02/2008 - 22:23h

Dani Pozo -

Sin remordimientos, permitiéndose incluso algún sarcasmo y con cierta actitud chulesca. Así se presentó ayer el ex consejero de Sanidad, Manuel Lamela (PP) en su primera aparición pública después de que, en plena crisis sobre el caso del hospital Severo Ochoa de Leganés, (Madrid) se marchase de vacaciones a la nieve con su familia.

"Volvería a hacer lo mismo muchas veces", aseguró Lamela sobre su gestión, de la que se siente "orgulloso". También aprovechó el momento para llamar mentirosos a los periodistas que no han informado del caso del hospital Severo Ochoa según los gustos del PP. Llenó sus respuestas a los medios de comunicación que acudieron a pedirle una explicación de expresiones del tipo "mire usted" y de muchos "¿vale?" en tono desafiante al final de frase.

No piensa en dimitir

Lamela no piensa en dimitir, "se dimite cuando uno se equivoca e, insisto, estoy muy orgulloso de hacer lo que hice". Es más, tampoco acepta la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de exculpar totalmente al doctor Montes sobre supuestas sedaciones irregulares: "Habiendo irregularidades, que las hay, no se puede probar la causa efecto porque no se pueden exhumar los cadáveres y practicar las autopsias".

Su interpretación jurídica, "es que soy abogado del Estado", le ha hecho no ver lo que dice la Audiencia: que el doctor Montes y su equipo son inocentes y que en ningún momento hubo mala praxis en sus actuaciones. "Los únicos que pueden hablar de si hubo o no mala praxis son los médicos. Hasta ahí podíamos llegar", afirmó el ex consejero.

Lamela se empeñó una y otra vez en que "en un buen número de casos y pacientes se dieron las sedaciones sin consentimiento de sus familiares. Y en algunos casos con consentimientos muy dudosos de presuntos familiares". Y siguió con tono de suficiencia: "No pienso pedir perdón a nadie".

A las preguntas de por qué se había ido de vacaciones justo en el momento en el que se había hecho pública la decisión judicial que avala la actuación de Montes, el ex consejero se despacho con una explicación del tipo "yo no tengo que rendir cuentas con nadie". Tampoco aclaró por qué su gabinete de prensa informó de que estaba en un viaje de trabajo cuando, en realidad, estaba en Baqueira Beret (Lleida) esquiando con su mujer y sus hijos.



“Era un hospital con unos datos de mortalidad astronómicos”


No contento con no pedir perdón y ni siquiera plantearse la dimisión, Manuel Lamela se cebó ayer con el doctor Luis Montes. “La decisión de sustituirle está motivada en la falta absoluta de confianza en unos servicios de urgencias que funcionaban francamente mal”, aseguro el ex consejero de Sanidad. Y siguió: “Ese cese al frente del servicio de urgencias ha sido ratificado por una sentencia judicial firme en un recurso presentado por Montes. Que tampoco se le olvide a nadie que ese cese está avalado por una sentencia judicial firme”.

Las críticas al servicio de urgencias continuaron: “Era un servicio que se negaba a actuar conforme al protocolo que se sigue en los servicios de urgencias de España. Era un servicio que no quería elaborar nuevos protocolos para regular el sistema de sedaciones, que no se puede ni se debe hacer en los servicios de urgencia sino en las camas de paliativos”. Lamela puso la guinda con la mortalidad: “Hablamos de un hospital cuya comisión de mortalidad compuesta por médicos del hospital aseguró que se cometían irregularidades permanentes. Era un hospital cuyos datos de mortalidad son astronómicos e incomparables con el resto del sistema regional y del nacional”.