Sábado, 2 de Febrero de 2008

Los Patriotas y los Gigantes están ante el partido más grande de la historia

EFE ·02/02/2008 - 14:08h

EFE - Fred Taylor (D), de los Jaguares de Jacksonville, y Brett Favre (I), de los Packers de Green Bay, hablan en una rueda de prensa el pasado 30 de enero de 2008, tras recibir los premios como los mejores jugadores del año de la NFL - FedEx Air, en Phoenix, Arizona (EEUU). Los Gigantes de Nueva York y los Patriotas de Nueva Inglaterra se enfrentarán en el Superbowl 2008 el próximo 3 de febrero.

No hay duda, esta vez, la gran final de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), su cuadragésima segunda edición del Super Bowl, va a ser la más grande de la historia con los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Gigantes de Nueva York de protagonistas.

Todos han reconocido, pero especialmente los Patriotas, que no se trata de conseguir un título más de campeones, que en su caso sería el cuarto en siete temporadas, algo que sólo han podido lograr hasta ahora dos equipos, sino que es mucho más que eso lo que esta en juego, se trata de su propio legado, el de la perfección.

Los Patriotas han llegado a la gran final con marca perfecta de 18-0, nadie hasta ahora había conseguido tal hazaña en la NFL, los Delfines de Miami hicieron 17-0 en 1972 y también ganaron el título de Super Bowl, pero ya están superados en el número de victorias.

Desde que en 1960 nacieron los Patriotas de la mano de un exitoso empresario, llamado Billy Sullivan, han pasado por muchas vicisitudes hasta llegar a las puertas de ser la nueva dinastía de la NFL, si consiguen el cuarto título de Super Bowl, pero sobre todo que no será lo mismo un 18-1 que un histórico 19-0.

Lo anterior es importante y para los jugadores de los Patriotas, cuando el domingo salten al espléndido césped de la última maravilla de diseño arquitectónico y técnico, en un campo de fútbol americano, como es el University Of Phoenix Stadium, que costó su construcción 445 millones de dólares, lo único que les vale es el triunfo.

"Ahora solo esperan de nosotros la perfección y por eso desde el primero al último de los jugadores, entrenadores y directivos somos conscientes que es el partido de nuestra vida", admitió el mariscal de campo de los Patriotas, Tom Brady. "Nadie ha llegado tan lejos como nosotros y no podemos fallar".

Esa misma realidad de "excelencia" aportada durante toda la temporada por los Patriotas se ha vivido todos los días previos al gran partido, para el que ya se pronostican nuevos récords en venta de entradas, costo de las mismas, audiencia de televisión, anuncios publicitarios e ingresos millonarios para la ciudad de Phoenix.

Los Gigantes son conscientes que ellos también van a formar parte de la historia sea cual sea el resultado final, aunque un triunfo, en su caso no solo les daría el tercer título de Super Bowl, en cuatro participaciones, sino que formarían parte de la gran leyenda de haberles quitado la "perfección" a los Patriotas.

Más interés y atracción tiene el Super Bowl cuando los equipos que se enfrentan son los mismos que en el último partido de la temporada regular ya protagonizaron también el mismo dilema.

Definir si los Patriotas eran capaces de mantener el invicto, algo que sólo lograron gracias a las genialidades de Brady en el cuarto periodo y que les permitió ganar en la recta final por 38-35.

Los elementos deportivos son los mismos por ambos equipos de los que ya aportaron en el partido de liga, con duelos de estrellas tanto entre los mariscales de campo, ataque y defensa, como en la dirección técnica con dos entrenadores completamente opuestos.

Asi, aunque los pronósticos y las apuestas están a favor de los Patriotas por 12 puntos arriba, si hay un equipo que puede ganarles es sin discusión los Gigantes y eso lo sabe Brady.

Símbolo de la perfección de los Patriotas, que llega al partido con la incógnita de si está completamente recuperado de la ligera torcedura de tobillo que sufrió en el anterior partido ante los Cargadores de San Diego.

"Estoy en plenitud de forma y listo para recordar este partido por el resto de mi vida, ganemos o perdamos, aunque aspiro a lo primero", comentó Brady.

Su rival será el joven Eli Manning, el hermano menor de Peyton Manning, el mismo que el año pasado le quitó la posibilidad de estar también en el Super Bowl.

El menor de los Manning ha sido precisamente una de las razones por la que los Gigantes se han convertido en el tercer equipo que siendo "wildcard" lograron ganar fuera de su campo los tres partidos consecutivos de la fase final.

Manning ha estado muy seguro y preciso con sus pases en los tres partidos anteriores para colocar cuatro de anotación, sin que le hayan interceptado ningún balón, pero ante Brady será un duelo del "perfecto" y experimentado contra el novato.

Los objetivos de los pases de ambos también están definidos, pero cada uno tiene su preferido, así para Brady será el polémico, pero excepcional receptor, Randy Moss, mientras que Manning se entiende especialmente bien con el "charlatán" Plaxico Burres, quien se aventuró a decir que los Patriotas sólo van a anotar 17 puntos.

Eso ha motivado a sus rivales que en su defensa van a tener a hombres de la clase de Tedy Bruchi, recuperado de un derrame cerebral, y el veterano Junior Seau, 18 años como profesional, que jugará su segundo Super Bowl, el primero lo hizo con los Cargadores.

Mientras que los Gigantes aportan en la línea defensiva al también veterano Michael Strahan, su líder en derribos a los mariscales, que buscará a Brady como una presa de caza y demás sin importar el nivel de dureza que tenga que utilizar.

"Este es un deporte sucio, destructivo y por eso lo jugamos nosotros no los que están en el baloncesto", comentó Strahan, que acepta la crítica de ser un jugador demasiado duro para los mariscales. "Brady sabe que no soy como los paparazzi de Nueva York".

La dirección técnica será responsabilidad de Bill Belichick del lado de los Patriotas y Tom Coughlin con los Gigantes, ex compañeros que vuelven a verse de nuevo, pero ahora como rivales.

Belichick, el entrenador inmutable, frío, impenetrable se enfrentará al que más se expresa y grita a sus jugadores, aunque haya modificado su temperamento para conseguir el gran milagro de llegar a los Gigantes al Super Bowl.

La ironía para ambos es que fueron compañeros cuando ambos trabajaban bajo la dirección de Bill Parcells y precisamente con los Gigantes.

Todos consideran que Belichick es el prototipo perfecto de entrenador, prepara todo para conseguir la victoria y hace que los jugadores respondan al máximo, dando esta temporada la sensación de invencibles.

Coughlin ha tenido que dejar su extremada disciplina para que sus esquemas tácticos hayan rendido, tan bien, que le permitieron llegar a disputar su primer Super Bowl a la edad de los 61 años, el entrenador más veterano que hay en la NFL.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente para que el partido se presente como el mas grande de la historia, por primera vez en la NFL, el árbitro principal que dirija el Super Bowl será afroamericano.