Sábado, 2 de Febrero de 2008

La City estudia "sharia" para convertirse en un centro financiero islámico

EFE ·02/02/2008 - 11:49h

EFE - Dos hombres observan una pantalla con las cifras de la Bolsa de Londres.

Con vista de lince para el negocio, la City londinense se ha aplicado a estudiar ley "sharia" (coránica) para convertirse en un centro internacional de finanzas islámicas, un mercado en expansión que actualmente mueve 500.000 millones de dólares en el mundo.

Mediante productos como hipotecas sin intereses o pólizas de seguro con riesgo compartido, los bancos y aseguradoras británicos son ya pioneros entre los occidentales en la oferta de productos "halal" o permitidos, mientras evitan prácticas prohibidas como inversiones en pornografía, juego, alcohol o tabaco.

De un total de 23 bancos en el Reino Unido, veinte ofrecen servicios aceptados por la ley mahometana y tres son totalmente islámicos, el Banco Islámico de Gran Bretaña (fundado en el 2004, el primero en el mundo occidental), Banco Europeo de Inversión Islámica y Banco de Londres y Oriente Medio.

Según datos de la organización Servicios Financieros Internacionales Londres (IFSL), que representa al sector financiero, completan la oferta británica nueve empresas de gestión de fondos y varios bufetes de abogados, mientras que se está poniendo en marcha un mercado de emisión de Sukuk (equivalentes a los bonos).

Prueba del crecimiento de Gran Bretaña como centro de finanzas islámicas es que "es el único país occidental que aparece de forma prominente, en noveno lugar", en un ránking mundial de proveedores, encabezado por Irán y Arabia Saudí, indicó a EFE el director de Economía del IFSL, Duncan McKenzie.

El sistema financiero islámico, común en Oriente Medio, se basa en los principios de prohibir toda forma de interés y compartir el riesgo, al tiempo que debe garantizarse que las inversiones son en valores permitidos, como petróleo, minerales o incluso armas.

Uno de los principales productos en oferta son las musharaka decrecientes, una hipoteca islámica en la que el banco compra la mayoría de una propiedad y el porcentaje restante el cliente, que acaba de adquirir lo que le falta mediante el pago de un alquiler mensual al banco por un plazo de tiempo determinado.

A medida que va pagando, el consumidor adquiere más porcentaje de la propiedad mientras decrece el del banco, que gana un margen al reajustar periódicamente la renta en función de los gastos financieros.

Otros productos y servicios son cuentas y préstamos sin intereses (muharaba), donde el beneficio para el banco se obtiene con fórmulas inversoras alternativas, los sukuk, certificados financieros o bonos que se emiten sobre activos tangibles, como la construcción de una carretera, y seguros cooperativos o mutuos (takaful).

Para poder ofrecer productos islámicos, el Gobierno ha tenido que modificar la legislación, sobre todo en el tema fiscal: por ejemplo, en el caso de las hipotecas, al haber dos compras (la que banco y cliente hacen juntos y la del cliente al banco) se gravaba dos veces el impuesto a la adquisición, algo que no ocurre ahora.

Con un potencial de crecimiento de 4 billones de dólares (siete veces su tamaño actual), las autoridades financieras se aseguran de facilitar el desarrollo de este mercado, que sólo en el Reino Unido tiene activos por 10.000 millones de dólares.

El lema de la Autoridad de Servicios Financieros (ASF) respecto a las iniciativas islámicas es "ni obstáculos, ni favores especiales", mientras que el ministerio de Industria y Comercio las promueve, y también cursos universitarios, porque con ello se combate "la exclusión social".

Lo cierto es que cualquier ciudadano, aunque no sea musulmán, puede optar por un producto sancionado por la "sharia", aunque en la práctica, como admitió a EFE el académico Mufti Barakatulla, asesor, entre otros, de Lloyds TSB, la mayoría cuestan y tienen los mismos beneficios que los convencionales.

Pese a todo, cada vez son más las personas que acuden a los bancos islámicos "atraídas por su filosofía de inversiones éticas (aunque se permiten las empresas de defensa) y atención más cercana al cliente", según Barakatulla.