Viernes, 1 de Febrero de 2008

"Nuestros nietos serán más bellos que nosotros"

El profesor de cirugía plástica de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) Mauricio de Maio apuesta por corregir los defectos de forma preventiva

ANTONIO GONZÁLEZ ·01/02/2008 - 19:54h

Antonio González - El especialista Mauricio de Maio, fotografiado en Madrid.

Mauricio de Maio (Sao Paulo, Brasil, 1966) es un especialista en medicina estética. En concreto, en el tratamiento del proceso de envejecimiento con toxina botulínica, conocida popularmente como botox. La pasada semana participó en la Fundación Ramón Areces, en Madrid, en un simposio internacional sobre el abordaje del envejecimiento. Tras haber tratado a miles de pacientes en Brasil, posiblemente el país del mundo donde más popular es esta especialidad médica, no tiene dudas acerca del futuro, y está convencido de que cada vez más gente, y más joven, recurrirá a tratamientos de medicina estética. La imagen es, a su juicio, cada vez más importante para la felicidad.

¿Es la medicina estética la mejor forma de abordar el proceso de envejecimiento?

La medicina estética puede hacer muchas cosas ante las señales de envejecimiento que aparecen, por ejemplo, en la cara. Al hacernos mayores, las cejas y la punta de la nariz bajan y aparecen arrugas en torno a los ojos, lo que conocemos como “patas de gallo”, mientras que los labios se vuelven más finos.

¿Cuáles son los tratamientos principales?

La nariz y las cejas se pueden elevar con toxina botulínica (botox) y otros rellenos. La misma sustancia vale para los labios, que, como explicaba antes, con el tiempo se van quedando cada vez más y más delgados, y las arrugas de la boca. La cirugía es un procedimiento adecuado en general para tratar la flacidez de la piel a través de lo que conocemos como lifting o estiramiento facial, y también para la remoción de las bolsas de los ojos. En general, todos los tratamientos se dividen en quirúrgicos y no quirúrgicos. Los segundos pueden empezar antes, pero cuando empezamos con los quirúrgicos, también necesitamos complementarlos con los no quirúrgicos, porque no podemos hacerlo todo con la cirugía plástica.

¿El más popular es el ‘botox’?

Sí, el botox es sin duda el procedimiento no quirúrgico número uno en todo el mundo.

¿Tiene efectos nocivos?

Con las cantidades que se usan en medicina estética, que son microdosis, no hay problema. Las complicaciones surgen cuando se pincha de forma excesiva; entonces aparecen resultados estéticos no naturales, pero no complicaciones para la salud.

¿Cómo podemos ver tan a menudo a actrices o cantantes con cantidades excesivas de ‘botox’?

Suele ser responsabilidad de su médico. Los pacientes piden siempre que les inyecten mucho, pero los médicos deben saber decir no, porque no van a conseguir un resultado natural y al final aparecen esos horribles rellenos de labios.

¿Se mantiene en el tiempo el efecto del ‘botox’?

No. De hecho, cuando las arrugas son profundas lo normal es que se necesite hacer el tratamiento cuatro veces al año, cuando son moderadas, dos, en los casos mejores, una vez al año.

¿Son sobre todo mujeres los pacientes que van a ponerse la toxina botulínica?

Sí, pero ya hay muchos hombres. Suelen acudir cuando empiezan a aparecer las arrugas, a partir de los 30 años, pero hay hombres que las tienen muy profundas ya con sólo 25 años.

¿Cree que la gente se preocupa cada vez más por su estética a edades más tempranas?

Sí, es una tendencia creciente, de hecho yo he llegado a tratar a una paciente de sólo 23 años. Hay que tener en cuenta que cuanto más jóvenes seamos, menos gravedad revisten los problemas estéticos y más fáciles son de abordar, ya que la cantidad de producto a utilizar es más reducida y la duración del tratamiento es mucho menor, con un coste económico también menor. Es mucho mejor tratar a alguien con medios no quirúrgicos a los 30 años que a personas de 70 años.

A veces se piensa que la medicina estética es algo superficial, pero ¿influye mucho en la felicidad de la persona verse bien?

Por supuesto. Hay mucha diferencia entre levantarse todas las mañanas y ver un rostro cansado y triste, día a día y año a año, a tener un rostro más relajado y más joven tras someterse a un tratamiento.

Si algún día se produce la victoria frente al envejecimiento, ¿vendrá de la mano de la medicina estética o de otras disciplinas, como la endocrinología
o la genética?

Será una combinación de todas ellas, no podrá ser obra de una sola porque el proceso de envejecimiento no es sólo uno, no ocurre sólo en la piel, sino también en la grasa, en el músculo, en las hormonas, en las neuronas.

¿Seremos más longevos y mas bellos dentro de 50 años?

Sí, por eso tenemos que fomentar los tratamientos de prevención; podremos sentirnos perfectamente aunque tengamos 80 ó 90 años. En el futuro, nuestros nietos serán seguramente más bellos que nosotros.

¿Entonces el futuro de la medicina estética está también en la prevención, como ocurre con la medicina general?

En efecto, estará en la prevención, en la corrección a tiempo de los detalles mínimos, incluso desde la infancia o la adolescencia. Sabemos que hay personas que tienen estructuras faciales que no son buenas, y que van a acusar el envejecimiento más rápido. Al margen de lo que pueda hacer la genética, la corrección de esos defectos, de esas señales que no son favorables, tiene que realizarse mucho antes de que se inicie el proceso de envejecimiento. Por ejemplo, si alguien tiene los labios demasiado delgados a los 25 años, tiene que hacer algo para evitar que se deterioren con la edad.

Pero la medicina estética tiene también mala fama porque no son infrecuentes las complicaciones con ciertas técnicas, como la liposucción…

La persona que está aplicando uno de estos tratamientos tiene que ser un especialista y tener un adiestramiento. El paciente interesado en someterse a cirugía estética debe asegurarse de que el médico está capacitado y tiene las condiciones técnicas necesarias.

¿Serán cada vez más accesibles los tratamientos de medicina estética?

El coste de la medicina estética seguirá bajando en el futuro. En Brasil, por ejemplo, en la década de 1970 sólo las personas más adineradas podían someterse a cirugía estética, mientras que hoy día es una opción accesible para casi todo el mundo.