Viernes, 1 de Febrero de 2008

Los desempleados de Delphi se van a las aulas

Los operarios se preparan para aspirar a un puesto de trabajo en las nuevas empresas que llegarán a la Bahía de Cádiz

PANCHO TRISTÁN ·01/02/2008 - 19:38h

LAURA LEÓN - Entrada de las instalaciones abandonadas de Delphi en Puerto Real.

Antonio prefirió que nos encontrásemos por la mañana porque esta tarde tiene clase de informática. Hubo un tiempo en el que el teléfono de Antonio sonaba 37 veces en una sola hora. En ese momento, él era el presidente del centro del mundo: el comité de empresa de la factoría que Delphi  tenía en Puerto Real, Cádiz.  General Motors había anuncciado el cierre de la fábrica. “Cuatro mil familias que se quedaban en la calle”, dice Antonio, contando empleos directos e indirectos. “Tan sólo en la fábrica, entre los empleados, los de las empresas auxiliares, y los eventuales, éramos unos 1.800”.

Esta tarde, Antonio continuará aprendiendo el manejo básico de herramientas informáticas de gestión de uso común. Lo mismo que la práctica totalidad de sus compañeros. Los trabajadores de Delphi están recibiendo los cursos de formación que se incluyeron en el pacto del cierre de la empresa. Se están preparando para lo que viene. Dice el delegado de Empleo de la Junta de Andalucía en Cádiz, Juan Bouza, que ya son ocho las empresas que han comenzado a preparar su implantación en la zona. Y que hay otras tres que podrían comenzar a hacerlo muy pronto. Desde la comisión de seguimiento de Comisiones Obreras, CC.OO., el también ex trabajador de Delphi Pedro Lloret muestra su satisfacción con el desarrollo de las cosas: “Por ahora, los acuerdos están cumpliéndose íntegramente”, comenta a la orillla del mar de Cádiz, con esa belleza sórdida de grúas y salazón.

También Antonio Ospina se muestra optimista con lo que va a pasar. Y orgulloso por el proceso que permitió a los trabajadores afrontar hoy su futuro con una relativa calma. Y aplicado, qué remedio. Como todos sus compañeros. Habla Pedro Lloret: “Al principio, la asistencia a los cursos de formación fue dura para algunos de los trabajadores. Antes ellos trabajaban y sus hijos iban a la escuela. Y de pronto sentían que todos iban a la escuela”. Para Antonio Ospina, la primera fase de los cursos, que ahora termina, sirvió “para que todos cambiásemos el chip. Imagínate una persona que lleva 25 años trabajando en un sitio y de repente está sin trabajo y sentado en un aula. Pero ya está hecho. Al principio fue duro pero ahora es lo contrario. La gente quiere ir a clase”.

Los ex de Delphi y los de las empresas auxiliares que entraron en el pacto cobran 15 euros por cada jornada de clase a la que asisten. Reciben, además, su subsidio de desempleo. Y  fueron indemnizados por una empresa que, durante 25 años, había fabricado piezas para automóviles desde la bahía de Cádiz.

Lucha 

Todo ello es el resultado de una lucha sindical muy intensa. Cuenta Antonio Ospina que enfermó cuando todo terminó. “Fueron cinco meses de no parar”. Y recuerda cantidad de momentos. Y presume mucho de todo lo sucedido. “Hubo muchas primeras veces en la movilización sindical por Delphi”, asegura. “Fue la primera vez que dos obispos asistieron a movilizaciones por el cierre de una empresa, la primera vez que un presidente del Gobierno recibió a un comité de empresa, la primera vez que todas las grandes superficies secundaron una huelga por un fenómeno de este tipo”.

Y la verdad es que, puestos a presumir, en esta historia presumen todos. El delegado Bouza habla de 3.000 nuevos empleos para la bahía de Cádiz alrededor de los sectores de las nuevas tecnologías y las energías renovables. Es lo que se llama el Plan Bahía Compite. Una parte de las formaciones que reciben los despedidos de Delphi  serán de carácter específico para adaptarlos a las demandas de personal de las empresas que se instalen.

El sindicalista Pedro Lloret también está satisfecho, pero no deja de recordar que “tan sólo en la provincia de Castellón hay 14.000 gaditanos. “Ojalá que creemos empleo aquí también para ellos”. De fondo, mientras habla, el mar y el pan de la industria.