Lunes, 1 de Octubre de 2007

Diente de sable, mordisco de gato

Pese a su impresionante apariencia, el bocado del smilodon era más débil que el de un león

DANIEL MEDIAVILLA ·01/10/2007 - 22:26h

pnas - Reproducción informática de la mandíbula del smilodon. PNAS

Hace unos días, un artículo en Science echaba por tierra la fama de animal sanguinario con aspecto temible que Jurassic Park le había proporcionado al velocirraptor. El dinosaurio era más pequeño de lo que se pensaba y para mayor escarnio, tenía plumas. Ahora, los científicos vuelven a la carga y matizan el poderío de otro arquetipo de máquina de matar prehistórica: el tigre con dientes de sable (Smilodon fatalis).

Pese a lo que sus larguísimos colmillos pudiera hacer creer, según un estudio que se publica esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el mordisco del smilodon era relativamente débil y sólo tenía, aproximadamente, un tercio de la potencia del de un león.Las conclusiones del estudio, explica el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Manuel Salesa, “ya estaban admitidas por otras vías”.

Lo novedoso del artículo, presentado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur y la Universidad de Newcastle, está en la técnica empleada. Se trata de un sistema informático llamado Análisis de Elementos Finitos, que se suele utilizar para analizar el comportamiento de trenes, coches o aviones.

Los investigadores recrearon los cráneos de un tigre con dientes de sable y un león actual, y sometieron a estas fieras virtuales a situaciones similares a las que se pueden producir en una situación de caza. La mandíbula del animal prehistórico se mostró, en casi todas las situaciones, menos eficiente que la del moderno.

Tenían otras armas

No obstante, que su mordisco no fuese tan potente no convierte al smilodon en un gatito doméstico.

En realidad, estaba muy bien adaptado a una forma determinada de caza. “Los leones actuales matan a sus presas por asfixia, necesitan mantener el mordisco durante mucho tiempo, y el cráneo y la mandíbula han de resistir fuertes tensiones en varias direcciones porque si no, la mandíbula se partiría”, indica Salesa. El tigre con dientes de sable no necesitaba tanto tiempo para acabar con su víctima. Las inmovilizaba con una fuerte flexión de la cabeza permitida por una potente musculatura cervical y les clavaba sus temibles caninos en la garganta. La sangre dejaba de llegar al cerebro y la muerte se producía de manera inmediata. No necesitaba, por tanto, una mandíbula tan potente como los felinos actuales.

En España, el trabajo del equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales con los fósiles hallados en el yacimiento madrileño de Batallones ha permitido conocer mejor la técnica de caza de los tigres con dientes de sable. Más rápida y segura que el angustioso sistema utilizado por tigres o leones, los convirtió en los depredadores dominantes hace nueve millones de años. Se adaptaron a la caza de grandes animales, del tamaño de jirafas, cebras o búfalos, que les proporcionaban grandes cantidades de energía, y llegaron a ser los mayores félidos conocidos. Con el tiempo, es posible que su propio triunfo se convirtiese en un grave defecto que acabó con ellos.