Lunes, 1 de Octubre de 2007

John Galliano viaja a los locos años 20 y culmina su evolución comercial

Agencia EFE ·01/10/2007 - 20:25h

Agencia EFE - El modisto John Galliano (en la imagen) sorprendió hoy a sus invitados del Prêt-à-Porter Christian Dior para la próxima temporada estival con una colección absolutamente femenina y muy comercial. EFE

El modisto John Galliano sorprendió hoy a sus invitados del Prêt-à-Porter Christian Dior para la próxima temporada estival con una colección por supuesto excelente, absolutamente femenina y ... muy comercial.

Por una vez, Galliano colocó sobre la pasarela todo lo que se debe poder encontrar en las tiendas Dior del mundo.

Cada uno de los modelos y accesorios presentados, incluidas las horquillas de brillantes y los grandes broches-pasadores de plata y pedrería que brillaban sobre las cabelleras levemente retiradas del rostro, era "ponible" y deseable en alto grado.

Terminados los maquillajes más o menos misóginos, que más que realzar afeaban a conciencia el rostro de sus maniquíes de pasarelas pasadas.

Fuera los voluminosos y estrambóticos peinados y las prendas no menos imposibles de llevar que Galliano acostumbraba a crear para sus impresionantes espectáculos de pasarela, inspirado en lejanos parajes del mundo y épocas olvidadas.

Todo parecía hoy haber sido pensado para ser portado por las clientas Dior e, inevitablemente, para inspirar a quienes no lo son.

Éstas han de saber que los locos años 20 (del siglo XX) fueron la fuente principal de lo que será la primavera verano 2008 de Dior, junto con las imágenes del fotógrafo Helmut Newton, trasladadas al siglo XXI, claro, en busca de una silueta de tintes muy femeninos, no exenta de elementos masculinos.

De hecho, el traje sastre, con o sin chaleco, con o sin americana, marrón de preferencia, pero también negro, o blanco, de noche con las rayas bordadas de perlas, fue una de las constantes del desfile.

Se combinará con amplia blusa blanca de mangas generosas, pero sin exageración alguna, bajo el chaleco -a veces esmoquin, muy abierto en la espalda- o sin él.

El chaleco directamente sobre la piel o la camisa combinada directamente con el pantalón -de pinzas, recto, con lorza final y talle alto- fueron dos de las posibles variantes de esta colección donde reinó también la gabardina, siempre hasta las rodillas.

Podrá ser de cuero blanco, estampada con motivos animales o negra de satén, bordada entonces a la altura de las rodillas, para acompañar deportivamente y con elegancia absoluta un vestido largo negro de gala.

Estampados cebra y pantera en vestidos, bolsos, pantalones o capas coronadas con un amplio cuello de pieles; boinas negras bordadas con tachuelas plateadas; vestidos de talle alto terminados en un leve volante, o rectos con tirantes y efectos drapeados, o con el talle subrayado desde un plisado estrella situado en el centro de la cintura iluminarán el verano 2008 Dior.

Más allá del imprescindible negro para ocasiones muy especiales, la paleta se llenó de blancos, gris plata, beige, rosas, verdes y violetas muy suaves, en conjuntos de un solo color, y, con toda evidencia, para ocasiones no menos especiales.

En contraste con esta dulzura voluntaria, ilustrada con bordados plateados en algunos momentos, el rojo y el coral dieron a Galliano el tono de algunos vestidos de coctel y de noche, en satén o terciopelo de flores 'devoré'

Tras haber celebrado en 2007 diez años de éxitos ininterrumpidos al frente de la dirección artística de la firma francesa, con todo tipo de locuras y osadías, diríase que Galliano parece terminar de cumplir ahora la promesa de dar una forma clásica y tradicional a su pasarela y a su rebosante imaginación.

Promesa quizá hecha a sí mismo, quizás a Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH, número uno mundial del lujo, y de Dior, entre muchas otras firmas internacionales de Alta Costura y Prêt-à-Porter.

Sin concierto de Gospel ni espectáculo de circo chino ni tambores indonesios, la pura creación Galliano-Dior subió y brilló hoy en solitario sobre el podium, para llevarse las mismas ovaciones de placer y de entusiasmo que de costumbre.

Las diferencias habían sido, sin embargo, notables, respecto a otros años, aunque, cierto, como recordaron fuentes de la firma, la "evolución" culminada hoy comenzó ya en pasarelas anteriores.

Galliano optó, igualmente, por transformar su tradicional cierre del desfile, que hasta ahora concluía él mismo con evidente placer, disfrazado en armonía con la colección que acababa de presentar, para mayor entusiasmo de la asistencia.

En esta ocasión, tomó el chaqué blanco del último modelo presentado y su sombrero de copa, los tiño de negro y se mostró con ellos solo unos breves instantes, fumando misteriosamente, a lo Marlene Dietrich.

A falta de pantalones 'ad hoc', bajo su elegante chaqué lucía calzones blancos y sujetacalcetines a la vista.