Lunes, 1 de Octubre de 2007

El Tribunal Supremo de Pakistán protesta por la represión mientras el proceso electoral sigue adelante

Agencia EFE ·01/10/2007 - 18:33h

Agencia EFE - El Tribunal Supremo de Pakistán ordenó hoy la detención de dos jefes policiales que ordenaron reprimir la última manifestación contra el general Pervez Musharraf. En la imagen, una manifestación de abogados contra Musharraf en Lahore. EFE

El Tribunal Supremo de Pakistán ordenó hoy la detención de dos jefes policiales que ordenaron reprimir la última manifestación contra el general Pervez Musharraf, que finalmente concurrirá el próximo sábado a la elección presidencial junto a otros cuatro candidatos.

El presidente de la corte, Iftikhar Chaudhry, pidió además la suspensión de sus funciones y la apertura de sendos casos por abuso de autoridad contra el subinspector general de Policía de Islamabad y el responsable de uno de los distritos por la carga policial del pasado sábado, en la que hubo decenas de heridos y unos 200 detenidos.

Chaudhry había abierto el caso por iniciativa propia y exigido la comparecencia hoy ante el TS de una serie de altos mandos policiales, a los que pidió que presentaran el plan de seguridad previsto para el sábado y los informes que entregaron a sus superiores.

También les reclamó documentación sobre los arrestos efectuados y las pruebas contra los detenidos, además de pedir a varios canales de televisión que entregaran las filmaciones sobre las manifestaciones del sábado.

Uno de los altos mandos que declaró ante el Supremo dijo que el Gobierno había creado un comité para investigar lo ocurrido el sábado, cuando las fuerzas de seguridad dispersaron a los manifestantes con porras y gases lacrimógenos.

Los manifestantes protestaban contra los planes de reelección de Musharraf, quien aspira a reeditar su mandato presidencial en la votación parlamentaria del próximo día 6.

Pero el dispositivo electoral sigue adelante, después de que hoy la Comisión Electoral publicara la lista de los cinco candidatos a la Presidencia.

A última hora se retiró el portavoz de la Asamblea Nacional, Chaudhry Amir Hussain, quien se había presentado como "hombre de paja de Musharraf" en el caso de que el general hubiera visto obstaculizados sus planes.

El general paquistaní tan sólo tendrá que hacer frente a dos rivales de cierta envergadura: el candidato del Partido Popular de Pakistán de la ex primera ministra Benazir Bhutto, Makhdum Amin Fahim, y el ex magistrado Wajihuddin Ahmed, que cuenta con el respaldo del colectivo de la abogacía y la simpatía del sector de la oposición agrupado en el Movimiento Democrático para Todo Pakistán (APDM).

La APDM ha anunciado el boicot de la votación, que efectuará con la dimisión masiva de sus legisladores en las asambleas nacionales y provinciales que eligen al presidente.

Los otros dos candidatos, Mohammedmian Sumro y Faryal Talpur (una mujer), se presentaron para cubrir a Musharraf y Fahim, respectivamente, en caso de que les surjan problemas para competir el sábado próximo.

A pesar de que el Supremo ya ha dado su visto bueno a que Musharraf se presente a las presidenciales sin colgar su uniforme como jefe del Ejército, el general sigue preocupado por que las peticiones que aún están pendientes ante el TS le obstaculicen sus planes en el último minuto, según una fuente de la Presidencia que prefirió guardar el anonimato.

El ex juez Wajihuddin ya anunció que pensaba presentar ante el TS una petición para retrasar la elección presidencial.

El recelo del presidente se ha visto alimentado por la represión de las protestas, que Musharraf teme que sirvan para espolear a los grupos más activos de la oposición, sobre todo a la abogacía y la prensa, según la misma fuente.

El conjunto de la población no elige al presidente, sino que lo hace un colegio electoral integrado por diputados y senadores nacionales y provinciales cuya composición favorece a Musharraf.

Por ello, el general insistió en celebrar la elección presidencial antes de los comicios legislativos, previstos para finales de este año o principios de 2008, y que podrían haber alterado la correlación de fuerzas parlamentarias y actuar en su contra.

Musharraf, que accedió al poder en un golpe de Estado incruento en 1999, asumió después la jefatura del Estado y la sometió a referéndum en 2002.