Lunes, 1 de Octubre de 2007

El jefe de los militares birmanos se reunirá mañana con el enviado de la ONU

Tres periodistas han desaparecido tras las protestas antigubernamentales

EFE ·01/10/2007 - 11:55h

Un grupo de jóvenes muestran una foto del general Aung San, padre de la líder opositora, en una manifestación por las calles de Rangún, el pasado viernes. MIZZIMA NEWS / EFE

El jefe de la Junta Militar birmana, el general Than Shwe, ha aceptado reunirse mañana con el enviado especial de la ONU para Birmania (Myanmar), Ibrahim Gambari, ha informado el Ministerio de Información.

Gambari llegó a Birmania el sábado pasado con la misión de lograr que el régimen militar acabe con la brutal represión de las protestas populares y no ha podido desde entonces hablar con Than Shwe, aunque pudo reunirse el domingo con la líder del movimiento democrático birmano, Aung San Suu Kyi. 

Tres periodistas desaparecidos 

Uno de los objetivos de los militares desde que el pasado 17 de septiembre comenzasen las manifestaciones en apoyo de la democratización del país ha sido reducir las informaciones sobre las protestas que sacuden Birmania, donde ya han muerto 16 personas, una de ellas un reportero gráfico japonés.

En este contexto, medios birmanos han informado de la desaparación de al menos tres periodistas, y temen que hayan sido detenidos por su presunta implicación en las protestas.

Según informa hoy el medio electrónico The Irrawaddy, ligado a la disidencia birmana, los periodistas son Kyaw Zeya, del diario The Voice; Nay Lin Aung, del Day News, y una informadora del Weekly Eleven News de la que no se menciona el nombre.

Otro periodista local fue detenido el viernes y aún no ha sido liberado Portavoces de esos diarios indicaron que no tienen noticias de esos periodistas desde la semana pasada, y no descartan que hayan sido detenidos por la Policía, que tampoco ha comunicado los arrestos.

Min Zaw, otro periodista local y colaborador del diario japonés Tokyo Shimbun, fue detenido el viernes y aún no ha sido puesto en libertad.

Zaw cubría las multitudinarias manifestaciones, al igual que Kenji Nagai, reportero japonés muerto el miércoles en Rangún a causa de los disparos de los soldados.

El Gobierno de Japón ha anunciado que realizará una nueva autopsia al cuerpo del reportero gráfico para confirmar si efectivamente fue tiroteado a quemarropa. En ese caso la Agencia de la Policía Nacional de Japón podría investigar el incidente como un caso de asesinato.

Sin lugares para manifestarse

Por su parte, los cuerpos de seguridad no dejan espacio en las calles y plazas de Rangún para que puedan producirse las manifestaciones antigubernamentales que el pasado martes llegaron a congregar, con los monjes budistas a la cabeza, a 150.000 personas.

La rotonda en la que se encuentra la pagoda de Sule, en el casco antiguo de Rangún y uno de los lugares simbólicos de reunión de las movilizaciones, está cerrada con alambres de espino y numerosas tropas vigilan el entorno.

Hasta ahora, más de 1.200 personas han sido detenidas

Hay puestos de control en los principales cruces de la urbe y los monasterios continúan cercados por soldados para impedir que los monjes salgan de su reclusión forzada y se coloquen de nuevo a la cabeza de las movilizaciones.

La Junta Militar prohibió las reuniones públicas de más de cinco personas el pasado día 25 e impuso el toque de queda, de las 21.00 a las 05.00 hora local (14.30-22.30 GMT), en Rangún y Mandalay, antes de lanzar una dura represión de las movilizaciones que ha dejado más de 1.200 personas detenidas, entre estas 1.000 de bonzos.

Desde entonces, el régimen han introducido en Rangún 20.000 soldados para aplastar las protestas y ha conseguido acabar con las manifestaciones en la ciudad, aunque el desafío continúa en Mandalay y otras poblaciones del país.

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