Lunes, 31 de Mayo de 2010

La ira y la frustración crecen en EEUU por el derrame de crudo

Reuters ·31/05/2010 - 09:22h

Congresistas y ciudadanos estadounidenses exigieron el domingo que BP y el Gobierno del presidente Barack Obama hagan más por salvar la costa del país de un incontrolable derrame de crudo.

Un congresista calificó el derrame de petróleo en el Golfo de México, que está por cumplir su sexta semana, como un "crimen ambiental", mientras un senador de Luisiana exigió que BP invierta 1.000 millones de dólares (810 millones de euros) de forma inmediata para proteger las apreciadas marismas de la región.

El fracaso de una técnica "top kill" que BP intentó poner en funcionamiento el sábado para sellar el dañado pozo en el Golfo de México, desató un aumento de la ira y la frustración, lo que representa un gran desafío nacional para Obama.

Obama, que calificó el pozo de BP como un "desastre hecho por el hombre", intenta esquivar las críticas que indican que su Gobierno actuó con demasiada tardanza en su respuesta al derrame, que se convirtió en el peor de la historia estadounidense.

El presidente está atado, ya que parece que sólo la empresa, con sede en el Reino Unido, puede detener el derrame, pese a que ha dejado claro que el Gobierno tiene el control. Pero los críticos dicen que no ha dirigido los recursos necesarios.

La Casa Blanca dijo el domingo que el Gobierno triplicará los recursos de limpieza en las áreas afectadas por el derrame, mientras que altos cargos energéticos y medioambientales del país volvían al Golfo esta semana, tras la segunda visita de Obama el miércoles .

"Este es probablemente el mayor desastre medioambiental al que nos hemos enfrentado en este país", dijo la máxima asesora de energía de la Casa Blanca, Carol Browner, al programa de la NBC "Meet the Press".

BP se enfrenta, junto a toda la industria petrolera estadounidense, a más indagaciones sobre por qué los sistemas de apoyo de seguridad no acompañan su incansable búsqueda de petróleo en aguas oceánicas cada vez más profundas.

El gigante energético británico ha visto su reputación y su valor comercial afectados por el catastrófico derrame.

"Pienso sin duda que si la palabra criminal se puede utilizar en términos de un crimen medioambiental contra nuestro país, eso que ocurre en el Golfo de México va a calificarse como tal", dijo Ed Markey, congresista demócrata de Massachusetts.

Responsables del departamento de Justicia forman parte de una investigación federal en curso sobre la explosión del puente petrolero del 20 de abril que ocasionó el derrame, y el Gobierno de Obama no ha descartado la posibilidad de un juicio criminal.

En Luisiana, que se ha llevado la peor parte del derrame hasta ahora, senadores y autoridades locales exigieron que BP y el Gobierno federal se apresuren en poner en marcha un plan para crear una barrera de arena al petróleo mediante un sistema de dragado, acumulación y unión de los bancos de arena e isletas periféricas.

"Estoy devastado (...) Estamos teniendo una muerte lenta, cada vez que el petróleo toma una parte de la orilla, una parte de Luisiana se va para siempre", dijo Billy Nungesser, presidente de la parroquia Plaquemines, donde el petróleo ha obstruido los humedales.

"Incluso el Gobierno parece impotente y todos los expertos. Si estas personas no pueden detenerlo, ¿Entonces quién en el nombre de Dios puede?" dijo el padre Gerry, un sacerdote de la Iglesia Católica St. Patrick, con la voz cargada de emoción.

Tras rendirse el sábado en un intento por bombear fluidos pesados y materiales obstructores dentro del pozo para "matarlo", ingenieros de BP siguen ahora una nueva estrategia para intentar contener la filtración de crudo en el lecho marino.

Sin embargo, la empresa advierte de que el nuevo procedimiento, que intentará encajar una tapa de contención sobre el pozo, podría tomar entre 4 y 7 días. Incluso entonces el éxito no está garantizado, ya que nunca se ha probado el método a la profundidad de la filtración, 1,6 kilómetros. Una solución más segura para el derrame,

Por otro lado, se espera que la perforación del pozo de alivio, que se ve como la solución más segura, esté terminada a principios de agosto.