Domingo, 30 de Mayo de 2010

Colombia vota en unas presidenciales decisivas

Reuters ·30/05/2010 - 14:54h

Colombia inició el domingo una votación presidencial para elegir al sucesor de Álvaro Uribe, pero el candidato oficialista y el independiente que son favoritos no lograrían el apoyo suficiente para conseguir la mayoría absoluta, lo que forzaría una segunda vuelta.

El candidato del Partido de la U, Juan Manuel Santos, y el líder del Partido Verde, Antanas Mockus, que han prometido dar continuidad a las políticas de Uribe, llegan en un empate a los que se consideran los comicios presidenciales más reñidos en la historia reciente del país, de acuerdo con los sondeos.

La votación, que servirían para confirmar el paso de Santos y Mockus a la segunda vuelta prevista para el 20 de junio, comenzó a las 08:00 hora local (13:00 GMT) y se cerrará a las 16:00 hora local (21:00 GMT).

"Compatriotas, el voto libre y en conciencia es el reconocimiento de la dignidad de la patria", dijo Uribe después de votar en la histórica plaza de Bolívar en Bogotá.

Las autoridades informaron de la afluencia de electores a los puestos de votación en las principales ciudades de este país de más de 44 millones de habitantes exportador de petróleo, carbón, café y flores.

Casi 30 millones de personas están habilitadas para sufragar en Colombia, donde el voto no es obligatorio e históricamente registra una abstención de más del 50 por ciento.

Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional permanecen en estado de máxima alerta para garantizar el normal desarrollo de las elecciones y evitar posibles ataques de la guerrilla, que acostumbra ejecutar actos de sabotaje y violencia durante las votaciones para demostrar poder militar.

"Esperamos tener las elecciones presidenciales más tranquilas en los últimos 30 años", dijo el ministro de Defensa, Gabriel Silva, al presentar un parte de tranquilidad.

Los otros siete candidatos se encuentran rezagados en las encuestas, pero podrían convertirse en fuerzas decisivas para garantizar una victoria en una segunda vuelta.

"Cada uno tiene su candidato, pero la verdad es que todos son buenos y eso que decían que no había otro líder, que sin Uribe nadie podría venir", dijo Miguel Briceño, un economista de 59 años cuando entraba a un centro de votación en el norte de Bogotá.

CONTINUIDAD, DOS ESTILOS

Tanto Santos, ex ministro de Defensa de Uribe y miembro de una aristocrática familia vinculada a la política y el periodismo, como Mockus, un matemático y filósofo de origen lituano que fue alcalde de Bogotá, prometieron durante la campaña dar continuidad a las principales políticas de Uribe.

Los dos se comprometieron a mantener la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, a atacar el déficit fiscal, el desempleo y a impulsar reformas sociales para reducir las profundas desigualdades y la pobreza.

Pese a las diferencias en sus orígenes sociales y a sus posiciones políticas, Santos y Mockus se han declarado amigos del libre mercado y de las políticas pro empresariales, lo que ha ayudado a mantener tranquilos a los inversores.

El próximo presidente tendrá el reto de recomponer las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, después de que el presidente Hugo Chávez las congelara en protesta por un acuerdo militar entre Bogotá y Washington que Chávez considera una amenaza a la región.

También deberá normalizar las relaciones con Ecuador -tras un áspero conflicto por una maniobra militar colombiana en la selva de Ecuador- y mantener la cooperación de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, que se viene reduciendo lentamente.

Los comicios se presentan en un momento en el que los colombianos están más preocupados por el desempleo, la crisis del sistema de salud y el escaso acceso a la educación de calidad que por la inseguridad, de acuerdo con encuestas.

Santos es considerado el heredero político de Uribe, situación que le da apoyo pero al mismo tiempo lo afecta en momentos en que un amplio sector de la población reclama un cambio, cansada por recientes escándalos del Gobierno.

Mockus utilizó en la campaña un discurso de legalidad, honestidad, transparencia y respeto por las leyes que ha sido bien recibido entre los electores, hartos de los permanentes escándalos de corrupción de los políticos tradicionales.