Domingo, 30 de Mayo de 2010

El festival Primera Sound no entiende de crisis

Reuters ·30/05/2010 - 09:23h

Por Andrés González y Clara Vilar

Al reclamo de grupos como Pet Shop Boys, Wilco o Pixies, más de 100.000 personas han acudido este fin de semana al parque del Fórum de Barcelona para disfrutar de uno de los grandes festivales de España, el San Miguel Primavera Sound, olvidando por unos días los problemas económicos y el paro y pensando únicamente en música.

Con seis grandes escenarios en las habitualmente desiertas instalaciones del Fórum de Barcelona, los amantes de la música han podido disfrutar de uno de los encuentros que da el pistoletazo de salida a la temporada de eventos musicales del verano.

Con un presupuesto inicial de unos cinco millones de euros, los organizadores han llenado el cartel del Primavera Sound con casi 190 artistas, consiguiendo que decenas de miles de jóvenes se mantengan ajenos a las conversaciones de la reforma laboral, la evolución del PIB o los recortes de gasto aprobados esta misma semana por el Gobierno en un país con una de las mayores tasas de paro de la Unión Europea.

"Soy de Barcelona, y he venido al festival tres días. Entre la entrada y lo que he consumido, me he gastado más de 330 euros. Me merece la pena porque me gusta la música, pero es mucho dinero", afirma Ivan Ruiz, sentado con unos amigos en las gradas de uno de los escenarios.

que puede llegar hasta los 180 euros por persona para un abono de tres días -, sino también en el consumo de comida y bebida del público asistente.

Casi 600 personas trabajan en el festival para que a los asistentes no les falte de nada. Desde bocadillos, perritos calientes y hamburguesas para poder resistir entre concierto y concierto hasta 75.000 litros de cerveza que han sido encargados para que los asistentes calmen la sed durante la presente edición.

"El impacto del festival todavía no se puede medir. Este es el primero de un contrato de tres años que hemos firmado, y habrá que esperar. Hemos llevado a cabo una fuerte campaña publicitaria y colocado más de 200 puntos de barril para el festival", declara un portavoz de la cervecera San Miguel, el principal patrocinador del evento.

Como es habitual en este tipo de eventos, los camareros sólo aceptan tickets para cobrar las consumiciones. La organización dispone de 42 casetas de venta, en las que más de 200 jóvenes despachan a toda velocidad para intentar, sin éxito, que la hilera de gente que se sitúa delante de la ventanilla desaparezca.

"El jueves hice una caja de unos 10.000 u 11.000 euros. Pero un compañero decía que había hecho más de 14.000 euros", afirma Blanca, que prefiere mantener su apellido en el anonimato.

"La gente aprovecha para comprar los tickets el primer día, la caja de ayer (viernes) fue algo más baja", afirma el encargado de una caseta de venta de tickets.

FUERTE PRESENCIA EXTRANJERA

El público acude al festival desde todas partes, no sólo de España, sino también de Europa. Con un cartel con un marcado acento internacional, casi un 35 por ciento de los asistentes, según datos de la organización, son extranjeros.

"Somos de Brighton y hemos venido una semana a Barcelona para el festival. Llegamos el martes pasado y nos marchamos el que viene. ¿Que cuanto nos hemos gastado? Pues entre alojamiento, avión, entradas (...) alrededor de unas 400 ó 500 libras", afirma Matt Maccartney a la salida de la boca de metro situada junto a la entrada del festival.

Aunque no está cuantificado el impacto económico del festival en la ciudad, los organizadores del mismo creen que es muy importante.

"No tenemos cuantificado el estudio económico, pero con toda la gente de fuera que ha venido, la mayoría de los hoteles están llenos, la ciudad está llena de gente. Hay cerca de 3.000 personas trabajando estos días directa e indirectamente en el festival", afirma Alberto Guijarro, uno de los tres directores del Primavera Sound.

Con la llegada de Internet y las redes de intercambio P2P, el negocio de la música ha abandonado los stands de las tiendas de música y se ha trasladado a los escenarios de los conciertos.

"Es obvio que el principal efecto de la distribución de música en Internet a través de las redes de intercambio ha sido desplazar el impacto económico de las grabaciones a las actuaciones", afirma José Luis Vicente, miembro de la oficina de investigación e innovación en cultura Zzzinc y ponente de una presentación sobre el futuro de la música en una rueda de prensa del festival.