Domingo, 30 de Mayo de 2010

El Salvador habilita su aeropuerto para recibir los vuelos con destino a Guatemala

EFE ·30/05/2010 - 09:40h

EFE - Una familia observa el río Acelhuate en la colonia Málaga ayer, 29 de mayo, en San Salvador (El Salvador). El Gobierno ha decretado la alerta roja por el paso del huracán "Agatha" que se formó cerca de las costas del Pacífico de Guatemala.

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, confirmó hoy que el país ha habilitado su aeropuerto internacional para recibir los vuelos con destino a Guatemala ante la emergencia motivada por la erupción del volcán Pacaya.

"Hasta el momento (el presidente Álvaro Colom) no nos ha solicitado más ayuda que la de facilitarles el aeropuerto de Comalapa como estación, ya que ellos tienen cerrados los dos aeropuertos con los que operan, particularmente La Aurora", dijo Funes en una conferencia de prensa.

Funes indicó que conversó telefónicamente en la tarde del sábado con su colega guatemalteco, quien le pidió el uso del Aeropuerto Internacional El Salvador o de Comalapa.

"De hecho, ya ha habido varios vuelos que han aterrizado (en El Salvador) y además le hemos facilitado la logística para que vía terrestre los pasajeros que tenían como destino Guatemala pudieran trasladarse en horas de las tardes y en horas de la noche", añadió.

"La situación que está enfrentando el pueblo de Guatemala es mucho más trágica que la nuestra", explicó el gobernante, quien aseguró que Colom le comentó que el occidente de ese país "está aislado".

Aseguró que en Guatemala se ha decretado un estado de calamidad pública, porque afrontan "la conjunción de dos fenómenos: la erupción del volcán Pacaya y la tormenta (tropical 'Agatha')".

Guatemala, después de la fuerte erupción del volcán Pacaya del pasado jueves, es azotado ahora por "Agatha", que ha causado al menos doce muertos y estragos en diferentes partes del país.

Aunque el Pacaya ha empezado a reducir su actividad, aún representa peligro debido a que sigue lanzando lava y arena.

La erupción del volcán ha causado dos muertos, destruido unas cien viviendas y provocado daños en otras 800.