Viernes, 28 de Mayo de 2010

El Vigilante en las sombras

EULÀLIA IGLESIAS ·28/05/2010 - 10:01h

Rabia

Director: Sebastián Cordero

Intérpretes: Icíar Bollaín (Marimar Torres), Martina García (Rosa), Concha Velasco (Sra. Elena Torres), Àlex Brendemühl (Álvaro Torres), Gustavo Sánchez Parra (José María), Xabier Elorriaga (Sr. Edmundo Torres)

Clasificación: No recomendada menores de 12 años

Género: Drama

En la primera secuencia de ‘Rabia', el personaje masculino, interpretado por el mexicano Gustavo Sánchez Parra, ya se define por los celos. La pareja protagonista, Rosa y José María, comenta en la cama cuántas relaciones han tenido anteriormente y a él se le oscurece el rostro cuando ella insinúa que puede haber existido más de una. Aunque la sombra de la violencia de género se asome por momentos, la película toma otros derroteros. José María pertenece a la misma estirpe que Arturo de Córdova en ‘Él' de Luis Buñuel: su obsesión no interesa en tanto problema social sino como patología amorosa de gran potencial dramático. Así, tenemos un protagonista capaz de cruzar los límites por amor a una mujer, que se esconde en la casa donde ella trabaja para escapar de la policía, pero también para ejercer de velador en las sombras de su amada y que, a ratos, funciona como un fantasma en el caserón donde sucede la trama.

‘Rabia', por tanto, baraja elementos de drama romántico y de ‘thriller' psicológico en un contexto de conflicto social. Sin embargo, al director, el ecuatoriano Sebastián Cordero (‘Ratas ratones y rateros', 1999), se le escapa de las manos esta mezcla de registros que acaba diluyendo en una masa informe: ni sabe pulsar la pasión delirante del protagonista, ni se transmite la inquietante presencia, entre amenazante y salvadora, del inquilino oculto, ni se incide en la problemática social. Como en su anterior filme, la decepcionante ‘Crónicas', Cordero vuelve a ofrecer una muestra de indigesto ‘iberopuding'.

En síntesis

José María y Rosa son una pareja de inmigrantes latinoamericanos en España. Él trabaja en la construcción, ella para una familia de rancio abolengo en un viejo palacete. Hace poco que se conocen, pero están enamorados y tienen planes para el futuro. José María, sin embargo, vive dominado por los celos que despiertan en él reacciones violentas. Después de un incidente en la obra con el capataz, se esconde en el caserón donde trabaja Rosa sin que ni tan siquiera ella lo sepa.

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