Viernes, 28 de Mayo de 2010

Sospechas de sabotaje maoísta a un tren en India con 40 muertos

Reuters ·28/05/2010 - 05:15h

Los rebeldes maoístas son los supuestos autores de un sabotaje contra un tren de alta velocidad en el este de India, que el viernes causó la muerte de al menos 40 personas después de que se acabara estrellando contra un tren de mercancías, dijeron las autoridades.

La televisión local mostró los retorcidos restos de los vagones esparcidos por las vías, y se teme que el número de muertos aumente, ya que muchos pasajeros seguían atrapados. Además, hay al menos 104 personas atrapadas.

"Hasta ahora hemos recuperado 40 cadáveres, pero la cifra aumentará", dijo a Reuters N.S. Nigam, un alto cargo del gobierno local.

El ministro del Ferrocarril, Mamata Banerjee, dijo que una bomba alcanzó el tren, pero la policía dijo que también estaba estudiando otros posibles métodos de sabotaje, como la eliminación de elementos clave de las vías.

"De todo lo que me han dicho, los maoístas están implicados", declaró Banerjee.

El accidente ocurrió en un área conocida por ser un bastión de rebeldes maoístas, que dicen luchar por los derechos de los pobres y los sin tierra, y que ya han atacado trenes en el pasado.

El tren de pasajeros se dirigía a Mumbai desde la metrópolis oriental de Kolkata, en el estado de Bengala Occidental. El choque ocurrió en la zona del estado de Jhargram.

"La explosión descarriló 13 coches del Gyaneshwari Express. Esos coches luego cayeron en la otra vía donde un tren de mercancías aplastó a algunos", dijo a Reuters Soumitra Majumdar, un portavoz ferroviario.

Majumdar dijo que se sospechaba sabotaje porque el tren de pasajeros había sido afectado por una explosión.

Los rebeldes maoístas, que suelen atacar a la policía, edificios gubernamentales e infraestructura como estaciones ferroviarias, en los últimos meses han aumentado sus ataques en respuesta a la ofensiva de seguridad gubernamental para sacarlos de sus bases selváticas.

Los rebeldes hicieron estallar un autobús este mes en el estado de Chhattisgarh causando la muerte de 35 personas, casi un mes después de que 76 policías fallecieran en otro ataque.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, ha descrito la insurgencia como el mayor desafío de seguridad interna del país.