Viernes, 28 de Mayo de 2010

Ray Loriga retrata el taller del escritor

Sombrero y Mississippi' es un ensayo que desmitifica el oficio

PAULA CORROTO ·28/05/2010 - 08:30h

Loriga estará este fin de semana en la Feria del Libro.PAULA CORROTO

Un divertimento y un ejercicio placentero para el lector. Nada de una sesuda tesis literaria. Eso es lo que ha pretendido Ray Loriga (Madrid, 1967) en el ensayo Sombrero y Mississippi (El Aleph). Un exquisito viaje en el que se deja acompañar por las citas de escritores insignes de Cervantes a Proust y Mark Twain, por nombrar sólo a algunos para intentar desentrañar qué es realmente la literatura y desmitificar el oficio del escritor. "Tenía la necesidad de explicarme a mí mismo el porqué y el cómo de lo que hago. Además me gusta la idea de que otros escritores lo hayan hecho antes y me hayan dejado mirar en su taller", explica.

Loriga parte de la máxima de que la mecánica de la escritura es un juego. "A mí, el oficio me produce una sensación lúdica y la faceta de lector también. Hay una parte de exigencia y frustración, como en todo trabajo o como en el fútbol, pero también entusiasmo. Si no, no lo haría", señala. El autor de El hombre que inventó Manhattan acaba así con ese mito del escritor sufrido.

Para Loriga el escritor tiene una parte de carpintero "que es la más apasionante, porque se trata de encontrar las herramientas para lo que quieres contar. Y no es tan bonito como se ve desde fuera".

La realidad no es literatura

La tesis persigue la idea de que la literatura es siempre una representación y que jamás podrá asir la realidad. "La función de la literatura es crear su propio mundo y no dar fe de una realidad, sino de una percepción", asegura. Para Loriga no se trata por tanto de un debate entre la realidad y la imaginación, sino de instalar al escritor en la faceta de reconstructor de unos hechos. La objetividad total no existe "porque no existe en nuestra propia percepción de las cosas. Y podríamos concluir también que los hechos no existen", apostilla.

Loriga deambula por los diferentes géneros y no obvia la novela policiaca, donde toma referencias de C. K. Chesterton. El género le sirve para concluir que "la literatura nos ayuda a comprender la parte de nosotros mismos y de lo que nos sucede que la realidad no completa. La realidad tiene sus límites".

Durante este recorrido por las entrañas de la literatura, a Loriga no se le olvidan los escritores que han creado el canon literario español, como Pío Baroja y Cervantes. "En todo escritor están presentes, aunque se ignore que están presentes. Somos una evolución de lecturas y escrituras y perteneces a ese río", reconoce.

Sombrero y Mississippi es también un intento por alejarse de los prejuicios en cuanto a la literatura considerada comercial. Para Loriga "dentro de lo que llamamos literatura comercial hay escritores formidables y otros que no lo son. Igual que en la supuesta literatura pura. Un libro no se debe sólo a su ambición, sino a su resultado. Y hay escritores de best sellers a los que aprecio muchísimos". Eso sí, reconoce que en los últimos años "se ha bajado un poquito el listón".

También ha superado las etiquetas que suele poner la crítica: "Aplastan la verdadera naturaleza del libro". Sin embargo, este juego no es "una defensa personal".Es sólo una forma de pagarle la deuda a los autores que admira.