Miércoles, 26 de Mayo de 2010

"Nos gustaba ir al campo con las banderitas"

Los neonazis de 'Blood and Honour' se definen en el juicio como "asociación cultural"

Ó. LÓPEZ-FONSECA ·26/05/2010 - 22:00h

M. G. Castro - Roberto L. (con casco), presunto líder del grupo, a su llegada ayer al juicio.

De peligroso grupo neonazi a inofensiva asociación cultural. Los 18 presuntos integrantes de la organización Blood & Honour (Sangre y Honor) que se sientan en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Madrid se esforzaron hoy en presentar al grupo como una simple "asociación cultural".

El que más detalles aportó fue Francisco Javier L., uno de los supuestos fundadores, quien aseguró que el grupo se creó "en torno a unos valores de patriotismo y conducta honorable". Francisco, quien recalcó que abandonó la organización en 2001, dos años después de su creación, redujo la actividad de Blood & Honour a organizar acampadas: "Nos gustaba ir al campo con las banderitas".

Canciones "patrióticas"

El acusado llegó a definir las letras que cantaban los grupos de rock racista que invitaban a sus conciertos como "puramente patrióticas" o sobre "hechos históricos". Una visión muy distinta de la que recoge un informe de la Guardia Civil, en el que se asegura que los temas que se escuchaban "fomentaban" el antisemitismo, la xenofobia y la homofobia. "Esto mola, esto mola, que arde un negro", se podía escuchar en estos recitales, según dicho informe.

El resto de los acusados que desfilaron hoy por el juicio fueron más parcos en palabras. Parapetados en el silencio y los monosílabos, la mayoría siguió disciplinadamente la línea que marcó el primero en declarar, Roberto L., fundador y presunto líder en la sombra del grupo, para quien la Fiscalía pide cinco años de cárcel. Casi todos se negaron a contestar a las acusaciones, para, a preguntas de sus abogados, buscar con sus respuestas la exculpación de los otros.

El último en declarar fue un vigilante de seguridad imputado por vender armas prohibidas al grupo. Este reconoció saber que el líder de Blood & Honour luego las revendía para financiar actividades, pero insistió, factura en mano, en que él las conseguía sin pegas en una tienda de Madrid.

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