Miércoles, 26 de Mayo de 2010

Blancos acantilados en South Downs

Ha sido el último en sumarse al selecto club de los parques nacionales ingleses. El Parque Nacional de South Downs ofrece al viajero su cara más natural tanto en sus suaves colinas como en sus vertiginosos acantilados.

PÚBLICO ·26/05/2010 - 09:41h

©Rod Edwards/Visit Britain - Beachy Head /

El reciente miembro de tan selecto grupo está situado al sur de Inglaterra, ocupando una franja de unos 160 kilómetros que va desde Winchester, en Hampshire, hasta los blancos acantilados de Beachy Head, cerca de Eastbourne.

El famoso South Downs Way es una antigua vía pecuaria que cruza de lado a lado el parque y que es el principal sendero de otros muchos que, convenientemente señalizados, recorren en una inacabable maraña su amable naturaleza. Resulta una delicia recorrerlo a pie, a caballo o en bicicleta. Las vistas de los campos que se suceden en el horizonte y de la costa, siempre al final omnipresente, resultan fabulosas. Este espacio llano y elevado, sólo poblado por ovejas pastando y donde el viento sopla con fuerza, tiene en Buster Hill, Hampshire y Ditchling Beacon sus mayores alturas.

Conserva este lugar cierto aire de mágica ensoñación. Clásicos escritores británicos, como Jane Austen, autora de Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad, vivió en Chawton, al borde de las dunas de Hampshire, y está enterrada en la catedral de Winchester; o como Virginia Woolf, que también vivió en Charleston, en Lewes Downs. La icónica potencia visual de los acantilados de Beachy Head los han convertido en su rincón más espectacular, pero también arrastran la oscura leyenda popular de ser lugar de peregrinaje final para aquellos que han decidido quitarse la vida.

Las vistas de los campos que se suceden en el horizonte y de la costa, siempre al final omnipresente, resultan fabulosas.

Alrededor de Lewes Downs, el paisaje natural del Parque va cambiando sin que nos demos cuenta, y desde los suaves valles de los ríos y las verdes colinas nos asomamos de improviso a los abruptos acantilados sobre el mar azul.

En la cabecera de su extremo occidental se encuentra la histórica ciudad de Winchester, en el condado de Hampshire, rodeada de suaves colinas y pequeños bosques y donde se encuentran los water meadows, paraíso para las aves y para las excursiones familiares. A sólo un par de kilómetros de la ciudad se encuentra St. Catherine's Hill, un prodigio de plantas y flores.

En el pueblo de Amberley, resulta curiosa la visita al Amberley Working Museum, un museo al aire libre enclavado en una finca de 15 hectáreas dedicado al patrimonio industrial del sudeste del país. También cuenta con numerosos artesanos residentes, que muestran su trabajo al estilo tradicional.

También merece una parada Alfriston, en el valle del río Cuckmere y a una hora de Brighton. Es un arquetípico ejemplo de pueblo medieval inglés, con sus antiguas tiendecitas y acogedores lugares para tomar el té con pastas caseros al más puro estilo inglés. Su bonita iglesia de St. Andrews, es conocida como The Cathedral of the Downs.

Entre las curiosidades del Parque Nacional de South Downs, el Hombre Largo de Wilmington, una curiosa figura de casi 70 metros de alto silueteada sobre la colina de Windover, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Eastbourne. Es una de las dos figuras antropomórficas de Inglaterra, junto con el Gigante de Cerne Abas. El origen y finalidad de la figura son aún hoy desconocidos. En torno a esta esquemática silueta datada en el siglo XVII de un hombre que sostiene en sus manos lo que parecen ser dos bastones o lanzas, se celebran algunas fiestas del calendario pagano.