Lunes, 24 de Mayo de 2010

Corte EEUU tratará caso de pedido de ADN de condenado a muerte

Reuters ·24/05/2010 - 16:59h

Por James Vicini

La Corte Suprema de Estados Unidos dijo el lunes que tratará el caso de un hombre condenado a muerte en Texas que se amparó en una ley civil para requerir que el Estado le haga un test de ADN, que según él podría comprobar su inocencia en un triple asesinato.

Los jueces acordaron tratar la apelación de Henry Skinner. El 24 de marzo le otorgaron un aplazamiento casi una hora antes de que se cumpliera su ejecución, lo que les dio más tiempo para decidir si hacer lugar al caso.

Los argumentos de esta decisión se conocerán en el próximo mandato del máximo tribunal, que comienza en octubre.

Los abogados de Skinner sostienen que sus derechos fueron violados por las autoridades que se negaron a tomarle un test de ADN luego de su condena.

En Estados Unidos, las pruebas genéticas posteriores a la sentencia han exonerado a más de 250 personas, incluyendo 17 prisioneros que habían sido condenados a pena de muerte, de acuerdo a un grupo llamado Innocence Project.

Skinner recibió la pena capital por el asesinato de su novia y sus dos hijos adultos en la víspera de Año Nuevo en 1993, en el pequeño pueblo de Pampa, en Texas. El siempre sostuvo que era inocente.

Sus abogados piden que se realicen test de ADN de evidencias claves de la escena del crimen, como una toalla ensangrentada, dos cuchillos, una chaqueta de hombre e hisopos con que se tomaron muestras luego de una violación.

Los tribunales rechazaron la solicitud de Skinner con el argumento de que el test no debe ser pedido mediante una ley civil federal sino bajo lo que se conoce como un hábeas federal.

El año pasado, la Corte Suprema falló que los criminales condenados no tenían el derecho constitucional de demandar que el Estado realice un test de ADN de la evidencia. Pero ese caso no incluyó a un condenado a muerte que buscara probar su inocencia.

Los fiscales del juicio presentaron los resultados de algunos test de ADN que demostraron la presencia de Skinner en la escena del crimen, que también era su lugar de residencia.